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En pleno corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla,
Segura y Las Villas, la Cerrada del Utrero se presenta como uno de
los rincones más espectaculares y accesibles para los amantes del
senderismo, la geología y la naturaleza viva. Esta garganta de
roca caliza, esculpida durante milenios por las aguas bravas del
joven Guadalquivir, constituye una de las rutas más populares y
fotogénicas de toda la sierra. A través de una caminata circular
de apenas 2 kilómetros, el visitante se adentra en un paisaje
vertiginoso, tallado por el agua, la piedra y el tiempo, donde la
biodiversidad y la emoción sensorial se dan la mano.
Un sendero junto al nacimiento del Guadalquivir
La ruta de la Cerrada del Utrero comienza junto al puente sobre el
Guadalquivir en la carretera A-319, a pocos kilómetros del Parador
Nacional de Turismo de Cazorla, en la zona conocida como la Sierra
de la Paloma. Desde el primer paso, el sonido del agua acompaña al
caminante: es el río Guadalquivir en su fase más joven y bravía,
aún muy cerca de su nacimiento en la cercana Cañada de las
Fuentes.
El sendero se adentra rápidamente en una cerrada o desfiladero
estrecho, tallado por la fuerza erosiva del agua en la roca
caliza. Esta garganta, de paredes abruptas, forma un cañón natural
con pasarelas y miradores colgantes que permiten observar de cerca
el recorrido encajonado del río. Las chorreras y cascadas son
constantes: el agua se precipita en saltos que forman pozas de
agua cristalina, especialmente impresionantes en primavera y tras
las lluvias del otoño.
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Un paisaje geológico modelado por el agua
La Cerrada del Utrero es, ante todo, un libro abierto sobre
geología kárstica. Las rocas calizas de origen mesozoico han sido
moldeadas por la acción del agua en un proceso de disolución y
erosión que ha generado formaciones caprichosas: agujas, cornisas,
dolinas y farallones que parecen esculpidos a mano. Este tipo de
relieve es típico de las sierras béticas, y en la Cerrada se
muestra en su máximo esplendor, con un contraste permanente entre
la solidez pétrea y la fluidez del agua.
Además del valor estético, el entorno tiene un alto interés
científico. La erosión diferencial ha dado lugar a estructuras
como la Cueva del Agua, visible desde el sendero, donde las
filtraciones han formado pequeñas estalactitas. El continuo
intercambio entre el agua superficial y el subsuelo convierte la
zona en un laboratorio natural para el estudio de acuíferos y
ecosistemas fluviales de montaña.
Un refugio de biodiversidad en el corazón de la sierra
El microclima que genera el cañón, con humedad constante y sombra
en muchas zonas, favorece una vegetación exuberante en contraste
con el entorno más seco del exterior. Helechos, musgos, sauces,
fresnos, avellanos y arces acompañan el camino, creando un
corredor verde en plena montaña. En primavera, el estallido floral
de especies como el
jacinto de Cazorla (Hyacinthoides
reverchonii) o la digital púrpura y una
linaria muy especial,
Linaria verticillata
subespecie cuartanensis, añade notas de color y singularidad
botánica a este recorrido, donde el jacinto de Carzorla, a
mediados de primavera, llena de azul el sotobosque y las laderas.
Gamo, Dama dama
La fauna también es diversa y, aunque esquiva, deja señales de su
presencia: excrementos, huellas o cantos. Es posible avistar aves
rapaces como águila calzada o halcón peregrino, que comparten
espacio con buitres leonados, además de mirlos acuáticos,
lavanderas y martines pescadores que frecuentan el río. Entre los
mamíferos, destacan la cabra montés, el zorro y, con suerte, el
esquivo gato montés, aunque en los alrededores pueden observarse
gamos y ciervos, que llegan a cruzar la carretera de acceso. En
las pozas más tranquilas pueden observarse truchas autóctonas y
anfibios como el sapo corredor o la rana común.
Una ruta accesible para todos los públicos
Uno de los grandes atractivos de la Cerrada del Utrero es que,
pese a su espectacularidad, se trata de un sendero de dificultad
baja, apto para todos los públicos y especialmente popular entre
familias y excursionistas ocasionales. El itinerario está bien
señalizado y acondicionado, con barandillas de madera, escalones y
miradores seguros. El tiempo estimado para recorrerlo no suele
superar la hora, aunque lo habitual es detenerse una y otra vez
para contemplar el paisaje, escuchar el rugido del agua o hacer
fotografías. Es posible contemplar la cascada de Linarejos, una
larga cola de caballo que desciende por la pared situada frente al
sendero principal. Es la cascada con mayor caída de la península
Ibérica.
La ruta ofrece también la posibilidad de conectar con otros
itinerarios más exigentes, como el que conduce al Salto de los
Órganos, una cascada monumental escondida en el valle del río
Borosa, o el sendero de la Cerrada de Elías. De este modo, la
Cerrada del Utrero puede ser un punto de partida ideal para
explorar más a fondo el espacio protegido más extenso de España.
Sensaciones al borde del agua
Caminar por la Cerrada del Utrero es una experiencia sensorial en
sí misma. El rumor constante del agua, el frescor que emana de las
paredes húmedas del cañón, el contraste entre la luz intensa del
exterior y la penumbra del desfiladero… Todo contribuye a una
vivencia casi mágica. En días soleados, los rayos del sol se
filtran entre las copas de los árboles y proyectan reflejos
móviles sobre la superficie del agua, generando una atmósfera de
ensueño.
Para muchos visitantes, lo más memorable del recorrido no es un
punto concreto, sino el conjunto de sensaciones acumuladas: la
emoción de asomarse a un mirador sobre el abismo, la sorpresa de
encontrar una cascada inesperada, o el placer simple de mojarse
los pies en una poza limpia y fresca.
Un tesoro a proteger
La creciente popularidad de la Cerrada del Utrero ha llevado a las
autoridades del Parque Natural a reforzar las medidas de
protección y gestión del sendero. El uso de papeleras ecológicas,
la señalización educativa y la regulación del acceso en época de
alta afluencia forman parte de una estrategia de conservación que
busca mantener intacto este tesoro natural.
"La Cerrada del Utrero es uno de los lugares más visitados del
parque, y por eso es también uno de los más vulnerables. Es
imprescindible que todos los visitantes comprendan su fragilidad y
actúen con responsabilidad", señalan desde el Centro de Visitantes
de la Torre del Vinagre, el punto de información más cercano.
Respetar el entorno, no salirse del sendero, no dejar residuos y
evitar el baño en zonas prohibidas son gestos esenciales para que
este rincón siga siendo, generación tras generación, uno de los
lugares más mágicos y vibrantes de la sierra de Cazorla.
BIODIVERSIDAD
Especies presentes en este espacio natural

jacinto de Cazorla (Hyacinthoides reverchonii)
FLORA
Acer monspessulanum
Arbutus unedo (Madroño)
Arum italicum (Aro)
Asplenium ceterach (Doradilla)
Asplenium petrarchae
subsp. petrarchae
Ballota hirsuta
Buxus sempervirens (Boj)
Campanula
rotundifolia subsp. hispanica
Centranthus macrosiphon
Clematis vitalba
Crataegus monogyna (Majuelo)
Corylus avellana (Avellano)
Ficus carica · (Higuera)
Fraxinus angustifolia
(Fresno)
Gladiolus communis
Hedera helix (Hiedra)
Helleborus foetidus
Hyacinthoides
reverchonii (jacinto de Cazorla)
Ionopsidium prolongoi
Juniperus sabina
Juniperius oxycedrus
Juniperus communis subsp.
hemisphaerica
Lathyrus latifolius
Linaria
verticillata Boiss. subsp. cuartanensis (Conejillos de
roca)
Lonicera splendida
Malva setigera
Mentha longifolia
Muscari cazorlanum
Phillyrea angustifolia
(Labiernago)
Phillyrea latifolia
Pinus nigra subsp. salzmannii
Pistacia terebinthus
(Cornicabra)
Populus nigra (Älamo negro)
Quercus rotundifolia (Encina)
Ranunculus paludosus
Rosa canina
Rosa micrantha
Rosmarinus officinalis (Romero)
Rubus ulmifolius (Zarzamora)
Salix atrocinerea
Salix purpurea
Scirpoides holoschoenus (Junco)
Scrophularia lyrata
Sedum album
Sedum dasyphyllum
Thymus orospedanus
Umbilicus rupestris
Vitis vinifera subsp sylvestris ·
Linaria-verticillata-cuartanensis
Ionopsidium prolongoi
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