PAISAJES Y BIODIVERSIDAD
LAS UMBRIAS DORADAS DE LA ESTRELLA
ACEQUIA DEL ALBARICOQUE
La antigua acequia recorre la ladera del cerro de la Encina, la conexión prehistórica entre
Monachil y el valle de Granada
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * WASTE MAGAZINE
En los primeros días del invierno, las hojas de la otoñada aún tapizan los senderos y el pretil
de tierra, barro y piedras, que señala el paso de la acequia de La Estrella, que las gentes de
Huétor Vega y Monachil conocen como la del Albaricoque. Recorre la ladera suroeste del cerro de
la Encina, donde un bastión fortificado recuerda que los hombres de la Edad del Bronce
construyeron allí el primer poblado argárico de la depresión de Granada. Agricultores, cazadores
y ganaderos que supieron elegir un espacio donde la naturaleza aportaba lo necesario para
sobrevivir: un rio de aguas permanentes, rápidas, con riberas fértiles y colinas que se
adentraban en territorios de caza y formaban defensas naturales, desde las que otear el valle
situado al oeste; tierras donde su río, hoy llamado Monachil, confluía con otras aguas llegadas
de la gran sierra: los cauces que conocemos como Dílar y Genil. (...)
VÍDEOS *ACEQUIA DEL ALBARICOQUE * OTOÑO INVIERNO
VÍDEO: MERCHE S. CALLE Y J. E. GÓMEZ
La prehistórica ladera fue, años más tarde, horadada para permitir el paso del agua captada en
el extremo oeste de la localidad de Monachil, para regar los campos situados sobre la ribera del
río y continuar hasta la ciudad a través de Huétor Vega y el Serrallo. La acequia de la Estrella
se convertía en un eje vertebrador para los habitantes de esta zona, actualmente parte
fundamental de la metrópoli de Granada, pero también en un hilo de conexión ecológica para la
expansión de la fauna y flora de su entorno y, tras la ocupación humana de las riberas, en
la vía de penetración de biodiversidad entre el valle y la montaña.
La acequia traza una línea verde en un paisaje árido, convierte las laderas del cerro y los
barrancos que anteceden los campos de Huétor en un oasis de umbría, con álamos, sauces y
almeces, enredaderas, zarzamoras, berros y una gran variedad de plantas de ecosistemas ribereños
y ruderales. Si desde la carretera de acceso al pueblo de Monachil se contemplan los cerros que
bordean la ribera derecha del río, se aprecia de forma clara esa línea que se dirige, aguas
abajo, hacia el encuentro con la ciudad. Recorrer el borde de la acequia, seguir las aguas
de la Estrella, es un paseo entre la naturaleza y la historia.
En familia
La Navidad es tiempo para recorridos en familia, sencillos, en los que disfrutar del paisaje
frío y húmedo del invierno. Caminar a primera hora de la mañana en dirección este, desde Huétor
Vega hacia Monachil, junto a los campos y la acequia, es observar como el sol se refleja en la
lámina de agua de la antigua acequia y percibir el destello que el movimiento de la corriente
extrae destellos luminosos que, a modo de estrella navideña, bautiza el viejo cauce.
Tras las últimas urbanizaciones de Huétor, la cuesta de las Cabras cae hacia los campos de
cultivo y cortijos de la ribera del Monachil. Es un camino agrícola que culmina en el punto
donde aparece el acceso al sendero del cerro de la Encina y la acequia, donde un viejo molino
harinero muestra vestigios del uso de la acequia. Es el lugar donde los álamos y sauces, que aún
no han desnudado sus ramas por completo, marcan la ruta del agua. El sendero se desvía para
subir a la colina del bastión de la Encina, donde se conserva una parte importante de la
construcción defensiva prehistórica, un punto al que se puede subir y bajar por el mismo camino,
para continuar el paseo por la acequia.
El pretil se hace angosto, camina aguas arriba, entre grandes álamos. A la izquierda el cerro
donde se encontraba le poblado argárico, en el que es posible observar las catas de excavaciones
arqueológicas. El sendero mantiene una mínima subida hasta zonas de molinos y explotaciones
rurales hasta llegar al extremo oeste de Monachil, al casi desaparecido molino de la Acecolilla,
al inicio de la calle Albaricoque, donde la acequia toma el agua del cauce del río.
Es un paseo que te traslada a un universo de árboles y senderos dorados en el que el agua
refleja las estrellas.
¿CÓMO LLEGAR?
El punto de partida desde Huétor Vege está junto a la Ermita de San Miguel (Coordenadas
37.140426, –3.561804 ) Hay que bajar la cuesta hasta los cortijos de la ribera y continuar hasta
que el camino llega a un cortijo vallado y gira a la izquierda. Aquí se inicia el sendero que
llega a Monachil.
BIODIVERSIDAD
Especies presentes en este espacio natural
Arundo donax (Caña)
Artemisia campestris subsp glutinosa
Artemisia herba alba
Bituminaria bituminosa
Calendula arvensis
Celtis australis (Almez)
Citrus aurantium (Naranjo)
Eryobotrya japonica (Nispero)
Clematis vitalba
Coris monspeliensis (Hierba pincel)
Conyza canadensis
Cydonia oblonga (Membrillo)
Daphne gnidium Torvizco
Diospyros kaki (Caqui)
Dittrichia viscosa
Dorycnium rectum
(Unciana)
Euphorbia characias
Equisetum ramosissimum (cola de
caballo)
Erucastrum nasturtiifolium ??
Ficus carica (Higuera)
Foeniculum vulgare (Hinojo)
Hedera helix
Hyparrhenia hirta
Juglans regia (Nogal)
Lonicera perilymenum
Olea europaea (olivo)
Parthenocissus tricuspidata (Viña virgen)
Populus alba
Polulus nigra
Prunus avium (Cerezo)
Prunus dulcis (Almendro)
Punica granatum (Granado)
Retama sphaerocarpa
Rosmarinus offinalis (Romero)
Rubus ulmifolius (Zarzamora)
Scirpoides holoschoenus (Junco
churrero)
Stipa tenacissima (Esparto)
Trifolium repens
Ulex parviflorus
Ulmus minor
Vitis vinicola
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