PAISAJES Y BIODIVERSIDAD * SIERRA DE CAZORLA, SEGURA Y LAS
VILLAS
EL CEREZUELO BAJA ENTRE PUENTES PARA BAÑAR CAZORLA
Entorno urbano Puerta de entrada a la
sierra de Cazorla, es un sendero ideal para cualquier edad y para
descubrir la esencia de los ecosistemas ribereños
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * WASTE MAGAZINE
El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas,
en la provincia de Jaén, constituye uno de los espacios protegidos
más emblemáticos de España y de toda Europa. Con más de 200.000
hectáreas de superficie, es un auténtico mosaico de montañas,
bosques, ríos y cascadas donde la naturaleza ha esculpido paisajes
únicos. En medio de este paraíso, el pueblo de Cazorla aparece
como un lugar privilegiado: una villa serrana que combina un rico
patrimonio histórico con un entorno natural extraordinario.
A menudo, quienes visitan Cazorla buscan rutas largas y de montaña
para adentrarse en lo más profundo del parque. Sin embargo, existe
una alternativa perfecta para quienes prefieren un paseo más
accesible, cercano y, al mismo tiempo, lleno de sorpresas. Se
trata de la Ruta del Cerezuelo, un recorrido circular que discurre
junto al casco urbano y que permite adentrarse en un ecosistema
modelado por el agua, con cascadas, puentes de madera y una
biodiversidad deslumbrante. Una experiencia de ecoturismo ideal
para todas las edades.
La ruta del Cerezuelo comienza en las inmediaciones de uno de los
monumentos más singulares de la localidad: las ruinas de la
iglesia de Santa María, un templo renacentista de grandes
proporciones diseñado por Andrés de Vandelvira en el siglo XVI.
Esta iglesia monumental nunca llegó a terminarse por completo y
sufrió graves daños en el siglo XVII debido a inundaciones, pero
hoy conserva una belleza especial que la ha convertido en uno de
los iconos de Cazorla. Junto a sus restos se encuentra el Centro
de Interpretación de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas,
un espacio ideal para obtener información sobre el parque natural
y comprender mejor el valor ecológico del entorno.
Agua y puentes de madera
Desde este punto histórico, marcado por la huella del agua y la
arquitectura, arranca el sendero que acompaña al río Cerezuelo, el
verdadero protagonista de la ruta.
El recorrido avanza aguas arriba siguiendo el curso del Cerezuelo,
que baja encajonado entre laderas reconvertidas en huertos y
vegetación exuberante. El murmullo del agua acompaña en todo
momento, creando una atmósfera fresca y relajante que contrasta
con el bullicio de las calles del pueblo, apenas a unos metros de
distancia.
Llaman la atención los puentes de madera. Construidos con un
diseño rústico y respetuoso con el entorno, permiten cruzar de una
orilla a otra y, al mismo tiempo, ofrecen diferentes perspectivas
del río. Se trata de estructuras preparadas para resistir las
crecidas estacionales del Cerezuelo, que en época de lluvias puede
multiplicar su caudal y mostrar un carácter mucho más impetuoso.
La ruta va ascendiendo suavemente a medida que el río gana altura,
pero sin exigir un gran esfuerzo físico. Esta accesibilidad
convierte al itinerario en una propuesta idónea para familias,
personas mayores o quienes simplemente quieren disfrutar de la
naturaleza sin necesidad de largas caminatas.
Vigía del paisaje
Durante buena parte del recorrido, el castillo de la Yedra se alza
como una presencia constante en lo alto de un promontorio. Esta
fortaleza de origen medieval, declarada Bien de Interés Cultural,
domina la silueta de Cazorla y sirve de referencia visual a
quienes caminan junto al río. Su torre del homenaje, robusta y
elegante, recuerda el pasado fronterizo de estas tierras, clave en
la defensa del Reino de Granada, conquistado a mediados del siglo
XIV.
La combinación de naturaleza y patrimonio convierte a la ruta del
Cerezuelo en un paseo singular: a un lado, los bosques de ribera,
las cascadas y la frescura del agua; al otro, los muros históricos
que evocan leyendas y batallas. Es, en definitiva, un ejemplo
perfecto de cómo Cazorla integra cultura y ecoturismo en un mismo
espacio.
Uno de los grandes atractivos del itinerario son las pequeñas
cascadas que aparecen en distintos puntos del río. Aunque de
dimensiones modestas, estas caídas de agua dotan al paisaje de un
dinamismo especial y ofrecen al visitante rincones de gran
belleza. Al final de la ruta se puede conectar con el camino que
lleva a la llamada Cascada de la Malena.
En días soleados, los rayos de luz que se filtran entre la
vegetación generan reflejos sobre el agua cristalina,
transformando el recorrido en una sucesión de postales naturales.
No es extraño encontrar senderistas que se detienen en silencio
para disfrutar de estos rincones, convertirlos en escenario de
fotografías o simplemente dejarse llevar por la calma.
Alisos y linarias
La vegetación del Cerezuelo es una muestra perfecta de
ecosistemas donde el agua y la umbría son la clave. Alisos y Linaria
verticillata lilacina, endémica de Jaén y Granada
El corredor del Cerezuelo constituye un ecosistema de ribera que
alberga una gran riqueza biológica. A lo largo del sendero es
posible observar especies vegetales características de ambientes
húmedos, como alisos, fresnos, sauces y chopos, cuyas raíces
buscan constantemente el contacto con el agua. En primavera, los
márgenes se llenan de especies realmente singulares, como una
linaria endémica de las sierras de Jaén y Granada,
Linaria
verticillata subsp. lilacina.
La fauna es igualmente diversa. Entre los árboles se dejan ver
mirlos acuáticos, lavanderas blancas y petirrojos, mientras que en
el cielo planean cernícalos o incluso algún águila calzada. En el
propio río habitan pequeños peces y anfibios, indicadores de la
buena calidad del agua. Con paciencia y un poco de silencio, el
visitante puede descubrir esta biodiversidad que convierte al
Cerezuelo en un aula viva de ecología.
Uno de los grandes valores de la ruta del Cerezuelo es su
facilidad de acceso. Al encontrarse junto al casco urbano de
Cazorla, no es necesario desplazarse en coche ni recorrer largas
distancias. Basta con caminar unos minutos desde la plaza
principal del pueblo para encontrarse inmerso en plena naturaleza.
El recorrido, circular, permite regresar cómodamente al punto de
partida a través de un carril que asciende la ladera y regresa por
la vertiente derecha aguas abajo.
El sendero no presenta grandes dificultades, aunque es importante
tener en cuenta algunas precauciones. En épocas de lluvias
copiosas, el río puede experimentar crecidas significativas que
afectan a los puentes y a ciertos tramos del camino. En esas
circunstancias, conviene extremar la atención e informarse
previamente sobre el estado de la ruta.
Puro ecoturismo
La ruta del Cerezuelo no solo es un paseo agradable, sino también
una propuesta de ecoturismo en toda regla. Permite a los
visitantes comprender la importancia del agua en la configuración
del paisaje y en la vida de los pueblos serranos. El río no solo
ha modelado gargantas y valles, sino que también ha condicionado
la historia, la agricultura y la cultura de la comarca.
Al mismo tiempo, este itinerario constituye una puerta de entrada
al enorme Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las
Villas. Quien lo recorre se familiariza con los valores naturales
de este espacio protegido: la biodiversidad, los paisajes de
montaña, los contrastes entre roquedos y bosques, y la interacción
entre el ser humano y la naturaleza. En este sentido, el sendero
actúa como un microcosmos de lo que el visitante podrá descubrir
si decide explorar rutas más largas en el interior del parque,
como la Cerrada de Elías, la Cerrada del Utrero o el nacimiento
del río Borosa.
Bajo la atenta mirada del castillo y arropada por las montañas del
parque natural, esta senda demuestra que no siempre es necesario
realizar largas caminatas. Basta con dejarse guiar por el murmullo
del río Cerezuelo para descubrir un paisaje lleno de vida,
historia y armonía.
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y las Villas brota el agua que atraviesa Andalucía, de alli nace
el río grande de los árabes, el Guadalquivir para finalmente
acabar en el Atlántico. Pero también nace el río Segura que riega
con sus aguas el Mediterráneo. Un nudo hidrológico que va
conformando una orografía laberíntica y desigual, donde el paisaje
se vuelve cada vez más húmedo y da lugar a auténticos corredores
de vegetación.
FOTO: J. E. GÓMEZ
Parque Natural. Sierra de Cazorla, Segura y las Villas
Biodiversidad vegetal, refugio de especies amenazadas
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