Tamaño máximo 7 mm x 3 mm
Hábitat
Zonas encharcadas con vegetación
natural bien conservada, acequias, riberas, manantiales, en
zonas agricolas, zonas húmedas, sobre suelos calizos.
Poblaciones muy fragmentadas. Sólo se conocen 13 poblaciones
en una pequeña area de la provincia de Granada exlusivamente.
Entre 600 y 1600 metros de altitud
Distribución Granada, Andalucía
Amenazas Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas. Vulnerable.
Incluido en el Plan de recuperación y conservación de peces e
invertebrados de medios acuáticos epicontinentales
Libro Rojo de Invertebrados de España y de Andalucía con la
categoría de En Peligro Crítico (CR)
IUCN
List Categoria EN
EL CARACOLILLO QUE VENCIÓ A LA EXTINCIÓN
Exclusivo del noreste de Granada, intenta sobrevivir en zonas
húmedas e incluso encharcadas junto a acequias y fuentes
naturales con vegetación natural bien conservada
Una especie incluida en programas para la recuperación de su
hábitat, amenazados por actividades agrícolas y desecación de
acuíferos
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S.
CALLE
Fotos: ELENA BALLESTEROS Y JULIÁN M. FUENTES
Reportaje publicado el 12 de diciembre de 2018 en IDEAL
Parece una pequeña semilla de color oscuro suspendida entre los
filamentos de los musgos que tapizan los bordes de una vieja
acequia, pero esa forma grisacea se mueve, gira sobre sí misma y
de su extremo inferior sale el pequeño cuerpo de un caracol,
gelatinoso, con antenas retráctiles. Se trata de un molusco
terrestre, pero su tamaño es de entre cuatro y cinco milímetros,
contando la totalidad de su concha, que es alargada y no redonda
como la mayoría de sus congéneres de tierra. Su nombre es
Orculella aragonica, una especie que se consideraba extinta hasta
que en 1999 un investigador granadino, José Antonio Garrido,
encontró individuos vivos en una zona encharcada de la Hoya de
Guadix. Hasta ese momento se había estudiado a través de conchas
fósiles y restos de este molusco encontrados en diferentes zonas
de la península Ibérica, pero nunca se había podido describir la
concha de ejemplares vivos y sus características y detalles tan
importantes para definir una especie como la anatomía del sistema
reproductor adulto. Las investigaciones dieron como resultado que
la especie se circunscribe, únicamente, a zonas muy concretas de
la provincia de Granada, inicialmente se localizó en la depresión
de Guadix entre los cursos bajos de los ríos Gor y Fardes.
Orculella aragonica había logrado volver de la extinción, había
pasado de engrosar la lista de especies extintas, a formar parte
de los catálogos de especies protegidas de la comunidad de
Andalucía y del Libro Rojo de los Invertebrados de España y
Andalucía. Desde hace unos años, Orculella aragonica es
protagonista de programas de conservación y recuperación, no solo
de la especie sino también de sus hábitats.
«Es una especie que habita en terrenos húmedos o encharcados que
originan surgencias de aguas permanentes y que forman parte de un
complejo de ecosistemas asociados a turberas bajas alcalinas y
fuentes petrificantes con formación de tobas, es decir con masas
de charas flotantes en aguas limpias calizas y en junqueras y
otros herbazales, o incluso en taludes desnudos rezumantes»,
afirma el director de Medio Natural de la Consejería de Medio
Ambiente en Granada, Borja Nebot, que considera que este pequeño
caracol exclusivo de Granada, «está muy amenazado porque existe
una fuerte presión antrópica por el uso del agua y del terreno,
que ha llevado a la destrucción del sistema ripario. Las
actividades de alto impacto son tan variadas como la destrucción y
limpieza de la vegetación de acequias, las quemas del carrizal
para la alimentación del ganado, los aterrazamientos artificiales,
el arado y cultivo del terreno, las destrucciones de cauces de las
ramblas para soterramiento de conducciones de agua para riego, las
alteraciones del drenaje de las fuentes naturales, etc. Al
ocupar superficies muy reducidas y estar severamente
fragmentadas, lo que impide el intercambio genético natural,
cualquier mínima alteración del hábitat incide drásticamente en
las poblaciones».
Esta especie fue incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de
Andalucía con la categoría de vulnerable a la extinción, por lo
que, según comenta Borja Nebot, se incluyó en el Plan de
Recuperación de Peces e Invertebrados Acuáticos Epicontinentales,
que incluye a 15 especies (8 en peligro de extinción y 7
vulnerables), una de las cuales es la Orculella aragonica, que
contemplan trabajos de protección y mejora de hábitats, incluso
con convenios con propietarios de tierras donde se encuentran, el
traslado de ejemplares para generar nuevas poblaciones, e incluso
su posible cría en cautividad. «En Granada se localizaron 6
poblaciones y hoy se puede hablar de 13».
Un molusco singular
Desde hace unos años, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación
del Territorio junto con técnicos de la Agencia de Medio Ambiente
y Agua de Andalucía, investigan la realidad de esta especie y sus
poblaciones en Granada. La bióloga Elena Ballesteros Duperón,
afirma que esta especie se encuentra muy presionada por
actividades derivadas de actividades agrícolas y ganaderas, la
limpieza de acequias y cursos naturales de aguas, y sobre todo por
la desecación y sobreexplotación de acuíferos para crear nuevas
zonas de cultivo en regadío, práctica que desde hace años
sufren muchas zonas húmedas que podrían ser
hábitat de Orculella. Desde el año 2007, Elena Ballesteros, junto
a otros especialistas, han colaborado en la tarea de mejora de los
hábitats, localización de nuevas poblaciones y en el seguimiento
de la evolución de la especie en la provincia de Granada.
Ballesteros Duperón aclara que este molusco terrestre se conocía
hasta hace muy poco tiempo como Orculella bulgarica, pero el
descubrimiento de nuevos ejemplares vivos en una zona de Turquía,
permitió determinar que esos y los de Granada son, en realidad,
dos especies diferentes, Orculella bulgarica (el de Turquía) y
Orculella aragonica, la granadina.
Dentro de los programas impulsados por la administración, los
técnicos han materializado medidas de conservación, como
traslocaciones, reforzamiento de poblaciones, búsqueda de nuevas
poblaciones en hábitat potenciales y seguimiento de todas las
poblaciones conocidas que permite identificar detalladamente las
amenazadas y establecer un sistema de alerta temprana para
anticiparse a posibles eventos nocivos que comprometan la
conservación de la especie. Según Borja Nebot,
«impulsar la cría en cautividad de ésta especie con el fin último
de realizar nuevas traslocaciones y reforzar poblaciones, es un
reto que nos planteamos a medio-corto plazo»
Es fundamental seguir actuando con el conjunto de todas estas
medidas de conservación para garantizar la viabilidad de esta
especie amenazada en sus peculiares hábitats naturales.
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