VÍDEOS
* LAS MINILLAS DE MAIGÁMEZ Y EL CORTIJO BAJO DE ALBUÑOL
VÍDEO: MERCHE S. CALLE Y J. E. GÓMEZ
PAISAJES Y BIODIVERSIDAD
LAS OLVIDADAS 'MINILLAS' DE AGUA
FUENTES Y MANANTIALES DEL ACUÍFERO DE ALBUÑOL
Las laderas de la Contraviesa dejan brotar la ‘savia’ del
interior de la tierra
Aún quedan manantiales y destrozadas fuentes naturales en los
barrancos y las ramblas de la franja litoral oriental de Granada
y el oeste de Almería
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * WASTE MAGAZINE
El monótono sonido de las chicharras entre los almendrales
compite con el insistente canto de los verdecillos y jilgueros.
Estas aves, habituales de las tierras medias y bajas del sur de
la península Ibérica, aprovechan los surcos que el agua traza
entre un estrecho barranco, para convertirlos en sus
particulares bebederos donde saciar la sed y cada día, mañana y
tarde, darse sus correspondientes baños para soportar el calor y
eliminar parásitos de su plumaje. Aprovechan el mínimo caudal
que se forma barranco abajo, gracias al agua que brota de las
rocas permeables del cerro del Gato, en el municipio de Albuñol,
en la franja litoral oriental de Granada, donde aún resisten
manantiales que aunque han perdido sus usos tradicionales
todavía riegan ecosistemas y abastecen de agua cortijos y
fuentes públicas. Son verdaderas minas que aportan uno de los
‘frutos’ más valiosos del planeta.

Las gentes de la Alpujarra Baja y almeriense les llaman
‘minillas’ que en algunos casos se acompañaron de fuentes, ahora
semidestruidas tras el avance de la modernización en el ámbito
rural y el abandono de los usos tradicionales de la tierra. Las
laderas sur de la Contraviesa y Lújar, de pronunciadas
pendientes y un régimen alto de lluvias, acogen numerosas
surgencias de aguas en su mayoría carbonatadas e incluso
termales, con temperaturas entre 23 y 27 grados y otras también
mineralizadas pero potables por tener una menor composición
sulfurosa. Son las aguas del llamado acuífero de Albuñol, que
por un lado recoge aportes del acuífero de Lújar, que desde esa
sierra vierte al sureste granadino y otras llegadas por
filtraciones de las lluvias en terrenos permeables, que las
canalizan de forma subterránea hacia las ramblas.
Se podría decir que en
los cerros que desde el Haza del Lino caen hacia Sorvilán y
Polopos, La Mamola, Albondón, Albuñol y La Rábita, cada cortijo
tenía su propia ‘minilla’ de agua para beber y acequias de riego
por las que discurrían aguas termales ideales para alimentar los
bancales abiertos en las laderas aterrazadas. Algunos de estos
manantiales desaparecieron y ya solo forman parte de la memoria
colectiva de estos pueblos, pero los que se resisten al paso del
tiempo y la antropización claman por medidas de recuperación que
logren mantener sus usos ancestrales como garantía para el
mantenimiento de una agricultura y ganadería sostenible, e
incluso ayudar al abastecimiento en tiempos de predecibles
alteraciones climáticas.

Parajes
singulares
La presencia del agua en territorios semiáridos crea parajes
singulares, espacios naturales y naturalizados por el tiempo,
que merecen ser conocidos. Algunas de las ‘minillas’ más
tradiciones se encuentran a casi pie de ramblas y caminos en el
municipio de Albuñol, donde hasta hace medio siglo las del Gato,
el Cortijo Bajo, los Gómez o Maigámez, eran utilizadas por
vecinos de la zona para llenar cántaros con los que abastecer su
día a día. La mina de Maigámez se encuentra al final de un
camino que desde la ribera derecha, aguas bajo, de la rambla de
Albuñol, frente a la entrada del casco urbano y la
desembocadura de la rambla de Aldáyar. Tras un corto caminar
entre invernaderos, el carril toma una de las viejas sendas de
acceso al cerro del Gato y en su inicio una antigua fuente de
piedra, semidestruida, recoge el agua que brota entre las rocas
unos metros más arriba, donde forma una tupida masa vegetal de
plantas propias de zonas húmedas y termófilas como las
emborrachacabras, zarzamoras, higueras y encinas, en un paraje
donde se mantienen pequeñas viñas y almendros. Un caño deja caer
un hilillo de agua sobre una pila para sostener los cántaros,
que rebosa hacia un abrevadero para caballerías.
El agua brota para regar un ecosistema que aún posee una parte
importante de sus especies originales, sobre todo en las laderas
empinadas, casi verticales, en las que es casi imposible plantar
almendros o vides.
Lavaderos
Un kilómetro más abajo, por el carril derecho que discurre junto
a la rambla, en el núcleo urbano de Los Castillas, otra fuente
recoge el agua de la minilla del Cortijo Bajo. Aunque está
completamente abandonada, muestra restos de una estructura en la
que había una gran pila en forma de alberca cuyos pretiles
estaban concebidos con estrías longitudinales para su uso como
lavaderos. Los juncos han ocupado el espacio destinado a las
lavanderas, pero desde las rocas calcáreas, incluso con
travertinos, el agua continua manando y se expande fuera de sus
viejas contenciones para discurrir por el barranco del Capitán,
donde en años especialmente lluviosos forma un pequeño torrente
bordeado de adelfas, retamas de olor, rubias, juncos, amapolas,
vinagretas, mastranzos y cantuesos. El agua de este manantial
aún es captada para su uso en las fuentes públicas del Cortijo
Bajo y Los Castillas.
Los cerros de la
Contraviesa, del ‘Gran Çehel’ de los nazaríes, albergan parajes
y territorios en los que se mantienen usos tradicionales de la
tierra y donde, a pesar de la destrucción de la cubierta vegetal
y la erosión que provoca el avance de los cultivos intensivos
bajo plástico, aún es posible observar la evolución de
ecosistemas originales, con una parte importante de la
biodiversidad que los habita, donde las ‘minillas’ dejan brotar
un pequeño chorro de agua y un hilo de esperanza para la
naturaleza.

J. L. de Mena (IDEAL) y Evaristo Moreno, a la derecha,
junto a regantes y políticos en la rambla en 1974 ::
IDEAL
Sondear y aflorar el acuífero de la rambla de las
Angosturas
Bajo el subsuelo de las dos grandes ramblas de Albuñol, se
extiende un gran acuífero de casi 20 kilómetros cuadrados y 60
metros de profundidad, un recurso natural que es reivindicado
por un territorio que necesita agua. La rambla por la que en
octubre de 1973 discurrió la gran riada que provocó decenas de
muertos y cambió la orografía del delta, posee surgencias de
este acuífero, que un año después de la gran riada fue objeto de
visitas e investigaciones, incluida la del periodista de IDEAL,
José Luis de Mena, para solicitar el estudio y posible puesta en
valor del acuífero de las Angosturas. Un proyecto que se inició
y se encuentra a la espera desde hace décadas.
BIODIVERSIDAD
Especies presentes en este espacio natural

Adiantum capillus
veneris, Culandrillo de pozo
Allium roseum Ajo de culebra
Apium graveolens
Aristolochia baetica, Candiles
Asparagus albus
(Esparragos trigueros)
Arundo donax, Caña comúm
Asphodelus fistulosus, Gamonita
Agave americana (Pita)
Asperula hirsuta
Avena sterilis
Bituminaria
bituminosa
Borago officinalis,
Borraja
Carduus pycnocephalus
Carpobrotus edulis
Carthamus arborescens
Cardo cabrero
Ceratonia siliqua, Algarrobo
Cerastium glomeratum
Convolvulus althaeoides
Coriaria myrtifolia Emborrachacabras
Coronilla juncea
Coronilla de hoja fina
Cynoglossum creticum
Lengua de perro
Cynoglossum cheirifolium subsp
heterocarpum
Dittrichia viscosa
Echium vulgare, Viborera
Eucalyptus camaldulensis
Fagonia cretica
Ficus carica, Higuera
Foeniculum vulgare Hinojo
Filago pyramidata
Galium aparine (Amor de
hortelano)
Galactites tomentosa
Genista umbellata Bolina
Hedera helix, Hiedra
Lagurus ovatus
Lathyrus cicera
Lathyrus clymenum
Launaea lanifera
Lavandula multifida
(Alhucemilla)
Lavandula stoechas Cantueso
Lobularia maritima
Maytenus senegalensis,
Arto
Mentha suaveolens,
Mastranzo
Mercurialis ambigua
Micromeria graeca,
Colicosa
Moricandia arvensis
Muscari comosum
(Cebollón)
Nerium oleander
(Adelfa. Baladre)
Nicotiana glauca, Tabaco moruno
Ononis natrix
Ononis speciosa, Garbancillo
Opuntia ficus indica, Chumbera
Oxalis
pes-caprae (Vinagreta)
Pallenis spinosa
Papaver rhoeas (Amapola)
Papaver hybridum (Amapola
meztiza)
Parietaria lusitanica
Patellifolia patellaris
Phagnalon saxatile
Phlomis purpurea
Pistacia lentiscus, Lentisco
Pisum sativum Tirabeque
Prunus dulcis. Almendro
Punica granatum, Granado
Quercus rotundifolia Encina
Rhagadiolus stellatus
Rubus ulmifolius Zarzamora
Reichardia tingitana (Lechuguino)
Reseda lanceolata
Rhamnus alaternus
Ricinus communis (Ricino)
Rosmarinus officinalis Romero
Rubia peregrina (rubia
silvestre)
Rumex induratus
Sedum sediforme
Silene
secundiflora
Sonchus tenerrinus
Sherardia arvensis
Silene vulgaris Collejas
Scirpoides holoschoenus, Junco
churrero
Scorzonera angustifolia
Spartium junceum, Retama de
olor
Thymus zygis subsp. gracilis
Trachelium caeruleum Flor
de la viuda
Tropaeolum majus Capuchina
Trifolium stellatum
Trifolium tomentosum
Urtica urens (Ortiga menor)
Vitis vinifera, Vid
TEMAS RELACIONADOS
Las termas del Çehel
Las aguas del subsuelo de la Contraviesa afloran entre las
rocas pintadas de sarro para dar calor a los campos. Los
arroyos y acequias que vierten en las ramblas semidesérticas
de Albuñol bajan a 25º, mantienen ecosistemas termales, dieron
luz y movieron molinos.
FUENTES DE MARBELLA
Más allá de las lindes
Las Fuentes de Marbella, el manantial de la frontera de
la Contraviesa, genera una isla fría en la puerta del
desierto.
La ventana de Turón deja correr las aguas de Sierra Nevada
entre las laderas de Granada y Almería
Castillo de Huarea
El ‘tesoro’ oculto del delta
Las tierras de aluvión de las ramblas de la Contraviesa son
colonizadas por un tapiz de plástico impide la evacuación de
avenidas y facilita el avance del mar
Playa del Ruso, La Rábita, Albuñol, Granada
La cala del manantial
Aguas subterráneas de la Contraviesa buscan el camino hacia el
mar en el último paraje virgen del litoral oriental. En la
playa del Lance Nuevo o del Ruso, nacimientos de aguas
termales mantienen ecosistemas casi inalterados, sobre y bajo
el mar
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Una serie de reportajes para mostrar la riqueza
natural que nos rodea, sus ecosistemas y a sus
singulares habitantes.
Granada y las tierras del sureste de Andalucía poseen
la mayor diversidad biológica de Europa, parajes únicos
para vivir en tiempos de estío