PAISAJES Y BIODIVERSIDAD
FLORES, TAMBIÉN EN INVIERNO
Numerosas especies aprovechan el frío y la lluvia para florecer
con más energía
Los campos se pueblan con la imagen blanca y rosada de los
almendros como preludio de buenas cosechas
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * WASTE MAGAZINE

El color sorprende entre las hojarascas y ramas secas de los
árboles. Un tono amarillo impregna muchas de las zonas cercanas a
los bosques de las sierras béticas, de las estribaciones de Sierra
Nevada y las montañas que caen hacia el litoral, son aulagas
(Ulex
parviflorus), una leguminosa que forma matorrales que
amarillean los campos en los meses más fríos del invierno, y es
que en esta época, aparentemente muerta, mientras unos organismos
esperan tiempos más cálidos, otros están en plena ebullición y
aprovechan un momento en el que pueden conseguir energía y tener
más posibilidades de prosperar. (...)
(...) En los territorios más meridionales, en el clima
mediterráneo, el invierno se asimila con la floración de los
almendros. Cuando los campos se llenan con el color blanco y
rosado de esta especie. Crean verdaderos mantos de color que
destacan en las laderas de las montañas. En las provincias de
Granada y Almería, la Alpujarra es donde esa imagen se hace
patente en toda su plenitud. Si se observa con atención se podrá
ver que en estos árboles, como en otros que también florecen en
invierno, todavía no hay hojas, y las flores muestran todo su
esplendor. Las hojas comenzarán a crecer un poco después, cuando
el frío no sea tan intenso, a la vez que las flores se deterioran
y dejan paso a los frutos, en este caso a las vainas en cuyo
interior se encuentran las almendras. El motivo es que el árbol no
quiere perder ni un ápice de la energía que ha acumulado durante
el otoño y le dan las lluvias y el rocío del invierno en hacer
crecer las hojas, lo emplea todo en la floración, porque más
flores significa más posibilidades de reproducirse, por eso son
tantas y tan impactantes.
Es en el mes de febrero cuando algunas especies se pueden
ver como desnudas, sin las hojas que les caracterizan, en las
ramas peladas de algunas especies se aprecian puntos de color que
indican que no está muerto, que comienza un nuevo ciclo. Algunos
sauces, como los que llamamos mimbreras, son un buen ejemplo de
esta particularidad, tanto el
Salix fragilis, como el
Salix
purpurea, los más habituales en las zonas húmedas del sur de
la península Ibérica, florecen en esta época, aunque al contrario
que los almendros, en algunos casos, cuando se encuentran en zonas
algo más cálidas, más cercanas a las costas, florecen a la vez que
salen las hojas.
almendros
En los bordes de bosques empiezan a florecer las primeras jaras,
en esta época lo hace la llamada jara blanca,
Cistus albidus,
que tiene unas flores grandes y llamativas de color rosa con
tendencia al morado. Son plantas de hojas gruesas y carnosas que
aprovechan todo el agua que pueden recoger para crecer cuanto
antes y florecer cuando tienen menos competencia. También en el
interior de los bosques de las sierras granadinas aparecen unas
plantas de color verde muy frondosas que no presentan
coloración especial, las flores también son verdes (aunque
amarillean un poco con respecto al resto de la planta), con forma
de pequeñas campanitas que cuando empiezan a secarse tiñen de rojo
el borde de los pétalos. Se llaman
Helleborus foetidus, lo
que da una idea clara del mal olor que desprende. Se le llama
también planta ballestera, porque se utilizaba para envenenar las
puntas de las flechas de las ballestas. Es una especie tóxica para
el hombre.
No solo están en invierno, pero es en los meses fríos cuando se
pueden ver sus flores con el mayor esplendor y en más cantidad.
Los romeros se hacen presentes en todos los campos y sobre todo en
el sotobosque. Son florecillas de una gran belleza y formas
exuberantes, de colores azulados y blancos. Muy pequeñas, por lo
que a simple vista no se aprecia los detalles de la flor, pero si
las miramos de cerca o con una lupa, la percepción cambia por
completo y se podrá apreciar la verdadera imagen de la flor del
romero, que se mantendrá hasta entrada la primavera, y en algunos
lugares también en invierno.
Algunos lugares escarpados, entre rocas, a una altitud media, a
mediados de febrero, se llenan de colores azules y blancos. Se
crea un tapiz de flores de gran belleza y conocidos por todos. Son
lírios silvestres (
Iris planifolia), que también se llaman
lirio de invierno y lirio de Jaén, porque se da especialmente en
las sierras jienenses como Cazorla y Mágina.
Aparecen los azafranes, de los que se dice que son las primeras
flores en crecer cuando la nieve comienza a retirarse. En la
provincia de Granada hay una especie muy significativa, el
Crocus
nevadensis, ya que es endémica de Sierra Nevada, aunque se
ha citado en otras formaciones montañosas como la sierra de la
Alfaguara. Este crocus, llamado azafrán blanco, llega a tapizar
por completo prados de media montaña. Son flores blancas,
pequeñas, que se levantan solo unos diez o quince centímetros del
suelo.
La mayoría de las plantas del invierno son amarillas o blancas,
como los narcisos, de los que en el sur de la península hay una
gran representación, aunque no nacen en el campo hasta el final
del invierno, pero en los jardines de las ciudades, y en concreto
en Granada, el
Narcissus tazetta, un híbrido que ya se
puede ver en febrero. También en los jardines se alzan ahora
los jacintos, de múltiples colores, pero en la naturaleza, en los
campos y bosques, tendremos que esperar aún unas semanas para que
empiecen a aparecer.
Iris
En los bordes de caminos, en cultivos, en parterres, casi en todos
sitios, crecen las vinagretas
(Oxalis pes-caprae). Es esa
planta pequeña amarilla conocida por todos, de tallo largo y
jugoso que se puede masticar para extraer su jugo de sabor ácido,
como si de un limón avinagrado se tratase. Es tan abundante que se
le considera una planta invasora y puede llegar a cubrir de
amarillo extensiones de decenas de metros cuadrados. Cada prado
donde haya algo de humedad se llenará de vinagretas en cuanto la
temperatura ascienda un poco y haya unos días de sol (aunque
también crecen en solares y zonas de cultivos abandonados). Las
vinagretas no son autóctonas de la península Ibérica ni de Europa,
es una especie que procede de África, pero se ha extendido de tal
forma que forma parte del paisaje invernal del sur de Europa.
Esta forma de crecer se ve claramente en los jardines de la
ciudad. Los parterres del Salón, junto al río son un buen
lugar para poder contemplar cómo salen las flores en invierno con
especies naturalizadas de forma artificial, pero que en la
naturaleza se encuentran de forma habitual. Unas florecillas
amarillas que pueblan las ramas de arbustos de altura media,
alrededor de 1,5 metros, son habituales y llaman la atención de
todo el que pasea por allí. Se llaman macasar (
Chimonanthus
fragrans) y parece que estuviesen hechas de cera y miel.
También destacan en esta época unas florecillas azules, suaves y
con su interior amarillo, son
Solanum rantonnetii,
similares a las flores de los tomates, se llaman vulgarmente
dulcámara y solano de flor azul. Son plantas alóctonas (que se han
introducido en ecosistemas de forma artificial) procedentes de
Sudamérica. Junto a ellas hay arbustos que presentan unas
florecillas de un rojo intenso, pequeñas y con forma de conejitos.
Son salvias (
Salvia microphylla), a la que también se le
conoce con el nombre de salvia granadina, no tanto por estar en
Granada como por su color rojizo más cercano al de la fruta que da
nombre a la ciudad. En estos dos últimos casos, las flores salen
junto con las hojas, y mantienen en esta época todo su esplendor.
En el mundo de las plantas, el invierno también es un buen momento
para las que conocemos como cactus. Muchas de ellas realizan la
floración en esta época, y suelen ser flores de una gran belleza,
como los que llaman coralitos, que en febrero presentan grandes
flores de color rojo vivo que duran unas semanas y desaparecen.
Macasar
Plantar árboles
Si queremos cumplir la tradición de plantar un árbol, enero es un
buen mes, aunque es necesario esperar a que el suelo no este
congelado o demasiado empapado por las lluvias. El invierno nos da
las mejores condiciones
para que los árboles desarrollen sus raíces y cuando llegue la
primavera se desarrollarán las hojas. La forma más fácil es
comprar en un vivero árboles con cepellón y transplantarlos.
Tendremos que cavar un hoyo lo
suficientemente profundo para que las raíces tengan espacio para
desarrollarse. La tierra extraída debe ser mezclada con abono o
incluso algunas hojas secas. La profundidad es importante asi como
el que tenga un buen
drenaje y finalmente debemos tener presente la fijación ya que no
debe moverse en absoluto.
Labores agrícolas
Las heladas de enero son indicadas para que arraiguen las siembras
de cereales, no desarrollando demasiado su parte aérea. La
recolección de aceituna para almazara alcanza su punto más alto en
enero y una de las labores clásicas es el barbecho en los secanos.
Tradicionalmente en España los ajos se plantan en otoño e invierno
dependiendo de las zonas. De diciembre a enero en las húmedas y en
octubre noviembre en las secas.
Enero es un buen mes para plantarlos a partir de los dientes o
bulbillos, no muy profundo y con el pico hacia arriba. Además hay
que proteger las hortalizas del frio y realizar labores profundas
en parcelas destinadas a
cultivos de alfalfa, remolacha y patata. Se vigilan las alcachofas
del frío y humedad y se preparan los semilleros y se puede sembrar
manzanilla. .