2.000 OLMOS FUERON TALADOS EN LA
ALHAMBRA
(Reportaje publicado en 2001)
Afectados por grafiosis fue la única solución para salvar el
bosque
J. E. GÓMEZ * DIARIO IDEAL
Decenas de grandes árboles de los bosques
de la Alhambra han sido talados. Estaban condenados a muerte
desde que un pequeño coleóptero, del género Scolytus, les
trasmitió el hongo que produce la enfermedad de la grafiosis.
Una plaga que está diezmando la población de olmos de los
bosques de la Alhambra, de la ciudad y de toda Europa. En los
últimos meses se han talado un centenar de árboles afectados,
todos ellos de tamaños medio y grande. Los tratamientos
fitosanitarios que se emplean desde hace años sólo pueden
retrasar el final.
Todas las mañanas del mes de julio, temprano para no alarmar a
los visitantes, equipos de trabajadores de la Alhambra, armados
de sierras mecánicas y grúas, proceden a una tarea que no gusta
a nadie, menos aún a los responsables de la masa vegetal del
monumento y su entorno. Derriban con sus sierras algunos de los
grandes árboles que forman el bosque alhambreño.
Son olmos, Ulmus minor, que
padecen la enfermedad de la grafiosis, que está destruyendo
numerosas masas boscosas de toda Europa, como ya destruyó hace
décadas millones de olmos en Estados Unidos. Para Andrés
Castillo, responsable del cuidado de los jardines del Patronato
de la Alhambra y el Generalife, es difícil resignarse a la
cruda realidad. «La enfermedad no tiene remedio. Estamos talando
los árboles y destruyendo la madera, para evitar que continúe el
contagio y dar tiempo al bosque a regenerarse por sí mismo con
otras especies». Sabe que la enfermedad no sólo está en la
Alhambra. «Por este motivo es mucho más difícil controlarla.
Estamos rodeados, igual que en otros lugares de España y Europa.
La ciudad tiene muchos olmos con grafiosis, el río Darro, el
Paseo de los Tristes, la zona baja de la Sierra de Huétor, el
río Genil, tienen olmos infectados, por lo que es muy difícil
mantener el bosque de la Alhambra limpio». Andrés Castillo
quiere que la gente, los visitantes, sepan qué es lo que se está
haciendo con los árboles. «No los talamos por gusto o porque
vamos a poner otras especies más bonitas. Se talan porque,
desgraciadamente, no hay más remedio». Afirma que los
tratamientos fitosanitarios que se están realizando desde hace
años arrojan resultados muy buenos, pero no definitivos, porque
no hay remedio para la enfermedad. El hongo que la produce,
conocido científicamente como Ophiostoma ulmi, es de
difícil extinción. Sólo se le puede atacar en momentos de altos
niveles de humedad y poco calor y necesita que el árbol tenga
sus defensas muy activas, cosa que ya no ocurre con los árboles
infectados.
Inventario
El Patronato de la Alhambra y el Generalife ha inventariado algo
más de 2.000 olmos afectados y que no tendrán viabilidad. Se
podrá conseguir retrasar su final. De hecho, en los últimos
años, han sido 300 los que han sucumbido bajo la sierra
mecánica. «La estrategia es intentar espaciar mucho el momento
de la
tala de cada ejemplar o grupo de árboles. Conseguimos que en ese
tiempo crezcan otras especies y matorrales y el bosque casi no
note la falta», dicen los expertos, que saben que el bosque,
para la Alhambra, es fundamental. Si él no tendría viabilidad el
monumento, el especial microclima que genera favorece la
estabilidad de las murallas y estancias del monumento nazarí.
Para los profanos en la materia se podría pensar que se están
talando árboles sanos. Los olmos afectados se deterioran en un
espacio de tiempo muy corto.
Si el árbol ha sido afectado por sus ramas, se le podrá imponer
un tratamiento sanitario que, en general, retrasa
considerablemente la muerte del árbol, pero si se ha infectado
desde las raíces, el ejemplar está
condenado del todo. Ese es el motivo por el que algunos de los
árboles talados parecen sanos.
La infección
Los problemas de los olmos en la Alhambra se detectaron a
principios de los años 80 con una plaga de galeruca, un insecto
que destruía hojas y se introducía en el interior del tronco.
Era el principio para pensar en la grafiosis, provocada por el
hongo que trasmitía otro insecto, un coleóptero del género Scolytus.
A principios del los años 90 la situación ya era
inevitable. Los responsables de la Alhambra no aceptaron la
peligrosidad de la presencia de galeruca y afirmaron en
declaraciones en prensa en 1984 y en 1987 que la Alhambra estaba
limpia y que no había temor a plaga alguna.
Ahora el Patronato destina 12 millones de pesetas para las
campañas de poda y las escuelas superiores de Ingeniería
Agrónoma y de Montes de Madrid y Cádiz trabajan a marchas
forzadas para intentar encontrar soluciones.
Olmos en Granada
Las zonas más afectadas: Los olmos afectados por grafiosis se
encuentran, principalmente, en la Plaza de Gracia, el Paseo de
los Tristes, la Glorieta Arabial, el Triunfo y el Salón. Muchos
de estos ejemplares se encuentran a la espera de ser talados o
en proceso de tratamiento fitosanitario. Otros ejemplares han
sido talados en los últimos años en esos espacios ciudadanos.
Masa forestal: El problema fundamental se encuentra en que hay
muchos árboles afectados por grafiosis en los alrededores de la
ciudad y también en las inmediaciones del bosque de la Alhambra.
Las zonas con mayor presencia de la enfermedad,
cerca del monumento, son las de todo el recorrido del río Darro,
las zonas altas del Sacromonte, los parajes denominados como
Jesús del Valle. También hay árboles afectados en las
inmediaciones del Generalife y en las zonas cercanas al
cementerio de San José con lo que el insecto
transmisor tiene fácil acceso al bosque. La grafiosis
El hongo: Es causado por un hongo
denominado científicamente Ophiostoma ulmi.
Va provocando el deterioro vascular del árbol hasta que el
ejemplar muere. La savia deja de aportar al sistema del árbol
los componentes que necesita. El insecto: El hongo llega
hasta el interior del árbol trasmitido por un insecto que lo
porta. Se trata de un insecto perforador, un coleóptero del
género Scolytus.
Se introduce en el árbol y perfora galerías en su interior,
llegando incluso a las raices, esas galerías se infectan con el
hongo. Síntomas: Los primeros síntomas son la existencia de
algunas ramas secas a principio del verano. Todo el árbol
morirá al final del verano. Las hojas se
doblan mostrando síntomas de sequía acusada. Se podrán ver
las galerías del escolítido bajo la corteza. Si se corta
una rama se podrán observar los haces vasculares del hongo por
la coloración más intensa.
El bosque monumental
La vegetación es parte fundamental de todo el conjunto Alhambra
y Generalife. El bosque tiene mucho más de olmos, por lo que su
desaparición programada no debería causar demasiados problemas.
En la vegetación se diferencian dos zonas claramente
delimitadas, una ajardinada y otra inferior de bosque. En
la primera se encuentran numerosas plantas exóticas y
árboles separados, magnolios, cipreses. Destaca la enorme
sequoya del Generalife, regalo de Cristóbal Colón. El minibosque
inferior posee árboles caducifolios que aportan una gran riqueza
al suelo con la caída otoñal de sus hojas. En él abundan
almeces, plátanos, acacias, laureles, cipreses, arces,
castaños de indias y los olmos amenazados por la grafiosis
.
Gran número de arrayanes circundan el bosquecillo recortados en
forma de setos, dándole el aspecto característico que todos los
visitantes conocen.
Otro arbusto, el sabuco (Sambucus nigra) proporciona
alimento con sus frutos a un buen número de pájaros que cada año
encuentran en esta isla ecológica un lugar donde refugiarse de
los rigores del invierno y que cuenta con abundante comida. Hay
también un bosque de Pinus halepensis aterrazado y, en
camino del Avellano, existe una zona boscosa bien
conservada con especies autóctonas típicamente mediterráneas.
Todo el conjunto de vegetación actúa de pulmón y filtro de
monóxido de carbono, protegiendo así al monumento.
frente a la contaminación, que en los últimos años se ha
reducido por las restricciones que ha sufrido el tráfico en la
zona inferior. Todo esto hace posible la existencia de un
microclima con unas condiciones de humedad, temperatura y
luminosidad que el bosque ha transformado. Los niveles serían
mucho más bajos que los que corresponderían a la
zona sin la presencia de la vegetación. La exhuberancia del
bosque no sería posible sin el agua. Gracias a la existencia de
estanques, arroyos y acequias, la grafiosis no ha actuado de una
forma mucho más rápida.
Evolución: Los resultados de los diferentes tratamientos
fueron rápidos y positivos. Según los datos de los
investigadores, en el primer año de aplicación se redujo la
mortalidad de olmos del 17% al 4% y el último año llegó al 1%.
Se estima que sin la presencia de vacunas y aún sin realizar una
reforestación suficiente, se habría salvado hasta la mitad del
número de árboles al menos hasta el año 2010.