BIODIVERSIDAD
GAVIOTAS DE ALBORÁN
Desde mediados del verano forman grandes concentraciones de
variadas especies que vuelven a las costas junto a juveniles
nacidos en aguas de interior
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * WASTE MAGAZINE
Vuelan en formación de este a oeste cuando la luz del sol se tiñe
de ocres y rojos. Dibujan flechas en el cielo mientras se
desplazan con suavidad en alturas medias. Son grupos de gaviotas
que cada tarde se delatan sobre el horizonte camino de playas
libres de la presencia del hombre para pasar la noche, ocultas
calas que convierten en concurridos dormideros desde donde cada
mañana, con las primeras luces del alba, partirán hacia puntos del
litoral para conseguir alimentarse, tanto en los puertos como en
aguas someras, calas, vertederos y para seguir insistentemente a
los pesqueros y capturar el pescado que escapa de las redes; e
incluso visitar las playas más concurridas de veraneantes para
aprovechar los residuos que dejaron el día de antes.
Las gaviotas forman parte de lo que se podría calificar fauna
antropizada, casi siempre próxima a la actividad humana, son
elementos inherentes al paisaje y a lo que se espera de un
ecosistema litoral, pero no es hasta entrado el mes de agosto
cuando las gaviotas vuelven a tener una presencia real en las
playas, ya que desde la primavera y el inicio del estío, muchas de
estas aves marinas dejaron las costas para volar hacia aguas de
interior, a pantanos y lagunas donde nidificar y cuidar a sus
polluelos. Casi desaparecieron de sus habituales posaderos en
rocas como las de Sacratif y a partir de ahora vuelven acompañadas
por sus descendientes convertidos ya en juveniles y dispuestos a
pasar sus primeros días en el mar, porque al contrario de lo que
se puede imaginar, prefieren reproducirse en aguas de interior y
volar en ocasiones a puntos muy lejanos hasta encontrar ese lugar
tranquilo en el que cumplir con su ciclo vital, algunas de las que
se pueden ver por las playas del litoral granadino nacieron en las
islas del pantano de Negratín, a alrededor de 100 kilómetros en
línea recta del mar de Alborán.
VÍDEOS * Play List
Vídeos de gaviotas, vídeo inicial: GAVIOTAS Y CHARRANES
VÍDEO: MERCHE S. CALLE Y J. E. GÓMEZ
Desde agosto y hasta la próxima primavera formarán grandes
bandadas que pasan las jornadas en las playas esperando la
oportunidad de sobrevolar las artes de los arrastreros y dejarse
llevar por las corrientes para otear bancos de peces cercanos a la
superficie. Es habitual observar largas líneas de aves posadas en
las orillas, de movimientos casi continuos, que se arremolinan
unas junto a otras mientras realizan pequeños vuelos sobre el
grupo y siempre alertas a emprender un vuelo de huida y protección
ante la presencia, más próxima de la cuenta, de fuentes de
peligro: personas y animales. Pero al contrario que otras especies
no son exclusivistas y permiten la presencia de otras aves de
costumbres similares junto a ellas, ya que saben que en el grupo
encuentran protección e incluso pueden compartir la comida que
otros encuentran. Son grupos heterogéneos, multiespecíficos, donde
hay una gran variedad de especies. En el litoral de Alborán es
fácil encontrar bandadas donde observar muchas de las especies de
gaviotas y otras aves marinas que habitan estas costas, incluidas
algunas muy amenazadas de extinción como la gaviota de Audouín,
que aunque es exclusiva de la isla de Alborán cada vez se aventura
más por la franja litoral.
Las gaviotas más habituales son las que se conocen como
patiamarillas, Larus michahellis, grandes y que en algunos casos
no emigran para nidificar, sino que utilizan las torres vigía,
acantilados y los castillos como el de Almuñécar y Salobreña para
construir sus nidos. Poseen tal grado de simbiosis con el hombre
que llegan a ocupar los patios de los colegios tras la hora del
recreo para aprovechar los restos de comida y golosinas,
constatado en Almuñécar, donde se están dando casos de parejas que
anidan en edificios y crían a sus polluelos aprovechando la
protección y comida de jarines de urbanizaciones. Tienen las patas
y el pico amarillos, con el manto superior de las alas de color
gris claro.
Hay otra especie casi igual, la gaviota sombría, Larus fuscus, que
se diferencia porque su manto alar superior es casi negro y su
actitud, al posarse en el suelo, es de cabeza gacha y sombría. En
ocasiones, sobre todo en las zonas más orientales de la Costa
granadina van acompañadas por otra gaviota similar, Larus
audouinii, gaviota de audouín, de pico rojo y manto de un gris muy
claro. A ellas se suman, en ocasiones, las gaviotas reidoras, que
una parte del año lucen una caperuza negra y en verano, los
juveniles, solo una mancha tras los ojos y otra especie muy
singular, amenazada de extinción y protegida, la gaviota picofina,
que aunque pasa gran parte del año en salinas y humedales
costeros, suele unirse a los grupos para pasar la noche. Se
caracteriza porque su manto es casi blanco con tonos cobrizos y el
pico rojo o negro, según la edad, y más fino y largo que las
gaviotas más comunes.
En la costa oriental de
Alborán se pueden ver juntas siete especies de las 16 que vuelan
en Europa: Patiamarillas, sombrías, cabecinegra, picofina,
reidora, audouin y gaviota enana. Observar estos grupos es
contemplar la rica biodiversidad de aves marinas que habitan en el
Mediterráneo occidental, ya que a estas especies hay que añadir
otras aves que no son gaviotas y que acompañan las bandadas para
refugiarse y compartir territorios. Es habitual encontrar pequeños
charranes, sobre todo el charrán patinegro, que pasa gran parte
del día en parejas, sobre las boyas de señalización y pescando a
base de picados sobre el agua. Son más pequeños y tienen un
penacho negro. A ellos se les unen algunas aves limícolas que
aprovechan los organismos de las rocas y las orillas, como los
vuelvepiedras, que buscan comida dando vueltas a las piedras,
correlimos y chorlitejos, los más pequeños de los grandes grupos
que acompañan a las gaviotas en las playas de Alborán, un universo
donde impera la diversidad.