ASTRONOMÍA
* web especial * UNA MIRADA AL COSMOS
El ciclo de vida de las estrellas
Longevidad estelar. Formación de la Vía Láctea
La longevidad de las estrellas oscila entre millones y miles de
millones de años. Aunque este tiempo excede con mucho al de
nuestra vida, el ser humano ha aprendido que las estrellas nacen,
evolucionan y mueren, y puede estudiar todas las etapas de su
vida.


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(foto 1) Estrellas Jóvenes. Las Pléyades, visibles a simple vista
en la constelación de Tauro, constituyen un cúmulo joven con unos
treinta millones de años de edad. Aún se pueden ver, en
forma de neblina, los restos de la materia de la que se formó.
Créditos: D. Malin & Anglo-Australian Observatory.
(foto 2) Estrellas ancianas. Los cúmulos globulares son las
agrupaciones de estrellas más viejas de la Galaxia. Éste, M80,
contiene cientos de miles de estrellas unidas debido a la
atracción gravitatoria. Todas las estrellas de M80 se formaron
hace quince mil millones de años. Créditos: Hubble Heritage Team
(AURA)/STScI/NASA).
El ciclo de vida de las estrellas
Supongamos que una mosca
quiere estudiar la vida de los seres humanos. Una mosca vive sólo
unos pocos días, así que no podría concluir nada observando a una
sola persona. Sin embargo, si la mosca visitase una maternidad, un
colegio, diferentes familias, un hospital, etc., le sería fácil
deducir que en la vida de un ser humano existe un principio, un
desarrollo y un final. El punto clave radica en la observación de
muchos grupos de seres humanos de diferentes edades. De forma
similar actuamos los astrónomos con respecto a las estrellas. La
ingente cantidad de ellas existente nos permite observar todas sus
edades y no sólo concluir que las estrellas nacen, evolucionan y
mueren, sino, además, estudiar y describir su vida. Hertzprung y
Russell llegaron a esta conclusión a principios del siglo pasado
cuando representaron la relación entre el brillo y la temperatura
de gran cantidad de estrellas en un diagrama, que hoy conocemos
por el nombre de ambos (ver friso página 7). La inmensa mayoría de
estrellas se encontraba en una banda del diagrama que correspondía
a la etapa de madurez de las mismas. En dicha banda, la secuencia
principal, se encuentra actualmente nuestro Sol.
(Foto) Estrellas en
formación.
La nebulosa de Orión. En la constelación de Orión se puede ver una
de las regiones donde se están formando estrellas de todo tipo a
partir de una inmensa nube de gas, moléculas y polvo
interestelar. Crédito: C.R. O'Dell & S.K. Wong & NASA.
Formación estelar
Las estrellas se forman en nubes de gas y moléculas que se
concentran por efecto de su propia gravedad. El proceso es
violento y lleva consigo la formación de discos, que alimentan de
materia a la estrella naciente (o protoestrella), y expulsiones de
materia a cientos de kilómetros por segundo. La temperatura y
densidad en el centro de la protoestrella aumentan conforme se
acumula la materia hasta permitir que los átomos de hidrógeno, el
elemento más abundante del Universo, se fusionen para formar
átomos de helio en un proceso que libera grandes cantidades de
energía. Cuando comienza este proceso, que constituye el motor de
una estrella durante su vida, decimos que se ha formado una nueva
estrella: una enorme esfera gaseosa cuya parte más externa, la
atmósfera, podemos ver de forma directa. Poco queda ya alrededor
de la estrella de la materia que la formó. Sin embargo, la materia
en el disco puede condensarse y formar planetas, cometas o
asteroides, es decir, un sistema planetario.
Las estrellas tienden a formarse en cúmulos. Todas las estrellas
de un cúmulo se forman al mismo tiempo y, aunque coinciden en
edad, no todas evolucionan al mismo ritmo: los procesos internos
son lentos en las estrellas con poca masa -que pueden vivir miles
de millones de años- y más rápidos en las estrellas de mayor masa,
que completan su ciclo vital en pocos millones de años.
La formación de una estrella solitaria, como el Sol, no es lo más
común. Además de formarse en cúmulos, dos tercios de las estrellas
forman parte de sistemas estelares dobles ligados
gravitacionalmente. El estudio de las órbitas de las estrellas
dobles permite deducir las masas de las componentes. Estos
valores, combinados con otras propiedades y modelos teóricos,
hacen posible obtener calibraciones para estimar la masa de otras
muchas estrellas.
Estrellas adultas
La vida de una estrella ya formada, como el Sol, no resulta
plácida. Sus procesos físicos internos dan como resultado
fenómenos observables en su atmósfera: vientos estelares,
llamaradas, manchas frías y campos magnéticos. En algunas
estrellas, las inestabilidades internas se traducen en pulsaciones
y convulsiones, similares a un terremoto, cuyo estudio proporciona
valiosa información sobre sus procesos internos.
Muerte de la estrella
El agotamiento del hidrógeno en el centro marca el principio del
fin en la vida de una estrella. Para mantener su equilibrio, la
estrella crece de forma masiva y se convierte en una gigante roja,
con un tamaño similar a la distancia desde la Tierra -o incluso
desde Júpiter- al Sol. En esta etapa, la estrella expulsa
lentamente la atmósfera, que forma una envoltura gaseosa alrededor
del núcleo.
La masa inicial de la estrella desempeña un papel crucial en su
final. Los modelos teóricos y las observaciones indican que si la
masa estelar no alcanza unas siete veces la masa del Sol, la
estrella expulsará toda su atmósfera y dejará al descubierto un
núcleo caliente que ilumina la envoltura. Se forma entonces una
nebulosa planetaria cuyo núcleo, una enana blanca con temperaturas
de decenas de miles grados y tamaño similar al de la Tierra, es
incapaz de producir energía y se enfría lentamente hasta
perderse de vista.
Las estrellas que superan en unas siete veces la masa del Sol
explotan como supernovas, uno de los fenómenos más violentos del
Universo: lanza la materia estelar al espacio a velocidades de
miles de kilómetros por segundo y sólo queda el núcleo central, de
pocos kilómetros de diámetro, en el que se concentra una masa
mayor que 1,4 veces la solar. Este núcleo puede
desarrollarse como una estrella de neutrones que gira rápidamente
-un púlsar- o, si su masa es mayor que 3,2 veces la del Sol, como
un agujero negro -una concentración de materia tal que ni la luz
puede escapar de la acción de su gravedad.
La materia que expulsan las estrellas, principalmente al final de
su vida, retorna al medio interestelar donde, tras largos procesos
dinámicos, se agrupará y desencadenará la formación de una
siguiente generación de estrellas. Dicha materia se encuentra
enriquecida por nuevos elementos químicos que se fabricaron en los
interiores de la primera generación de estrellas o, incluso, en su
propia muerte explosiva en forma de supernova. Tales elementos
químicos son los que podemos encontrar en la Tierra y que
conforman, ciertamente, el material de que estamos hechos los
seres vivos.

Pulsaciones de una estrella.
Las simulaciones por ordenador proporcionan información sobre los
procesos en el interior de las estrellas como, por ejemplo, sus
modos de pulsación. Aunque la amplitud de la pulsación está
exagerada en la figura, la simulación nos muestra que algunas
estrellas pueden pulsar de forma bastante exótica. Creditos: B.
Guenther (U. of St. Mary's).

Cementerios estelares:
A Fotos superiores y foto inferior derecha: nebulosas planetarias.
Las nebulosas planetarias, el final de la vida de una estrella
similar al Sol, presentan una enorme variedad de formas cuyo
origen es, en buena parte, desconocido. En el sentido de las
agujas del reloj: NGC2392 (Nebulosa del Esquimal), IC418, NGC6543
(Nebulosa del Ojo de Gato), Mz3 (Nebulosa de la Hormiga).
Créditos: Hubble Heritage Team/NASA/ESA/A, Fruchter &
ERO Team (STScI)/R. Sahai, J. Trauger and the WFPC2 Science Team.
Foto inferior izquierda izquierda: la Nebulosa del Cangrejo. La
Nebulosa del Cangrejo es el resultado de la explosión de una
supernova observada y documentada por los astronómos chinos en el
año 1054. El brillo en el momento de la detonación la hacía
visible en pleno día. En el centro de la nebulosa se encuentra una
estrella de neutrones, un púlsar, que gira a una velocidad de
treinta vueltas por segundo. Créditos: FORS Team, VLT, ESO.
Se estudian las etapas inciales de la formación de estrellas
masivas y no masivas con observaciones del gas y moléculas por
medio de técnicas de interferometría en radio.
Investigamos los procesos de formación de estrellas por medio del
estudio de cúmulos muy jóvenes usando espectroscopía y fotometría
óptica e infrarroja.
Estudio de los procesos de acrecimiento y eyección de materia en
las protoestrellas a traves de observaciones fotométricas y
espectroscópicas en el óptico, infrarrojo y rayos X.
Se estudian sistemas binarios que contienen estrellas de neutrones
o agujeros negros para deducir el rango de masas de estos objetos.
Se crean modelos teóricos de la evolución estelar para estrellas
de diferente masa.
Se investiga la estructura interna de las estrellas por medio de
su variabilidad y sus oscilaciones con técnicas fotométricas de
alta precisión desde tierra y con satélites.
Se investiga la formación y evolución de las nebulosas planetarias
a través de observaciones de las envolturas y su dinámica.
Estudio de la expansión angular de supernovas por medio de
técnicas interferométricas. Lo que no sabemos... Cómo
se forman las estrellas? Muchos aspectos de la formación estelar
son aún desconocidos, como los procesos de formación de estrellas
masivas, cuántas estrellas se forman a partir de una nube y en qué
rango de masas.
Cuál es el origen de la vida? Buena parte de la investigación
futura estará centrada en la detección y estudio de planetas de
tipo terrestre y de posibles indicios de actividad biológica en
los mismos.
Cómo se generan los intensos campos magnéticos al final de la
evolución estelar? Técnicas de muy alta resolución nos permitirán
estudiar los campos magnéticos y su geometría para entender su
origen y la influencia que tienen en la formación de las nebulosas
planetarias y restos de supernova.
UNA MIRADA AL COSMOS
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