CLONACIÓN
* GENOMA * Web especial
El neutralizar la enzima galactosil/transferasa alfa 1.3, presunta
responsable de la incompatibilidad de órganos entre especies, no
es suficiente para consagrar el éxito de los xenotrasplantes.
Un problema no resuelto es el que estriba en las diferencias
fisiológicas y funcionales entre el xenoinjerto y el órgano que se
pretende sustituir.
Para que un xenotrasplante tuviera éxito, habría que garantizar la
sensibilidad de los órganos implantados a la señales del receptor,
y viceversa
el xenotrasplante comporta el riesgo de que se contagien al hombre
virus animales, algo que ya ha ocurrido con el SIDA y el Ébola
En los años sesenta se utilizaron ovejas, chimpancés, babuínos y
cerdos como donantes de riñón, corazón e hígado
Antonio Paniagua - IDEAL-COLPISA, //WASTE MAGAZINE
Madrid, 3 ene 2002.
La cautela es la tónica dominante en la comunidad científica
española tras el anuncio de la compañía PPL Therapeutics de que ha
clonado cinco cerdos a los que se ha desactivado el gen causante
del rechazo inmunológico. Los expertos señalan que el paso dado no
garantiza supervivencias prolongadas en caso de que se
transplantarán órganos de animales a personas. En la actualidad,
persisten series dudas sobre la viabilidad funcional del órgano
injertado.
El neutralizar la enzima galactosil/transferasa alfa 1.3, presunta
responsable de la incompatibilidad de órganos entre especies, no
es suficiente para consagrar el éxito de los xenotrasplantes.
La coordinadora de la Organización Nacional de Trasplantes
(ONT), Blanca Miranda, afirmó que con la modificación genética
efectuada por los investigadores de PPL Therapeutics, la misma
firma que ayudó a crear la oveja "Dolly", no se ha sorteado por
completo el problema del rechazo inmunológico.
Miranda subrayó que todavía no se dan las condiciones para evitar
que en un trasplante interespecies se introduzca un agente
patógeno en el organismo receptor. A su juicio, tendría que
"producirse un avance muy importante" para que en un plazo de
cuatro años se pueden salvar todos los obstáculos existentes, como
dice la empresa.
Y es que el órgano donado puede ser portador de un germen que en
el animal resulte inocuo y en el hombre se muestre muy agresivo.
"Se ha conseguido obtener de manera más fácil una serie de
animales que son todos iguales y que nos pueden servir en un
futuro para investigar con mayor facilidad", aseveró Miranda.
En el ajuste del órgano animal al receptor desempeñan un papel
fundamental una serie de factores, aparte del rechazo. Un problema
no resuelto es el que estriba en las diferencias fisiológicas y
funcionales entre el xenoinjerto y el órgano que se pretende
sustituir.
Sensibilidad a las señales
Para que un xenotrasplante tuviera éxito, habría que garantizar la
sensibilidad de los órganos implantados a la señales del receptor,
y viceversa. En el volumen "Trasplantes y clonación de células
humanas en el siglo XXI", publicado por la Fundación BBVA, el
presidente de la Comisión Nacional del Consejo de Europa, Rafael
Matesanz, destaca que es necesario garantizar el correcto
funcionamiento de las hormonas, proteínas mediadoras o
sustancias transmisoras producidas por los órganos implantados.
En opinión del catedrático de Derecho Carlos Romeo Casabona, el
xenotrasplante comporta el riesgo de que se contagien al hombre
virus animales, algo que ya ha ocurrido con el SIDA y el Ébola.
También, en el denominado mal de las "vacas locas", se ha
producido un salto entre las especies de un elemento patógeno como
son los priones.
Por añadidura, existe el peligro adicional de que el órgano de
origen animal sea susceptible a las enfermedades humanas, algo
sobre lo que existen muy pocos conocimientos.
De la incertidumbre sobre el riesgo de infecciones se derivan
numerosas reservas éticas y jurídicas. Además, los bioéticos
arguyen que el potencial receptor no debe erigirse en una
conejillo de indias. Ante un eventual ensayo, el paciente debería
otorgar su consentimiento informado.
Experimentos fracasados
La idea del xenotrasplante no es nueva. En los años sesenta se
utilizaron ovejas, chimpancés, babuínos y cerdos como donantes de
riñón, corazón e hígado, pero la supervivencia fue de muy pocos
días, la máxima de setenta.
La producción de cerdos transgénicos es un paso importante, pero
no basta. Hasta ahora, la experiencia indica que para evitar el
rechazo hay que emplear sustancias inmunosupresoras que comportan
la aparición de graves efectos tóxicos en el receptor.
Según Matesanz, el reto fundamental de los investigadores
que trabajan en el área del xenotrasplante consiste en
evitar el rechazo tardío en primates no humanos. Cuando se cumpla
este desafío la siguiente tarea será obtener supervivencias
prolongadas, de al menos seis meses, en animales.
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