CLONACIÓN
* GENOMA * Web especial
El primer genoma sintético de un ser vivo
Científicos de EE UU lo consiguen
Craig Venter, uno de los padres del genoma humano, avanza hacia la
vida artificial al fabricar el cromosoma de una bacteria El
hallazgo servirá algún día para obtener biocombustibles
WASTE MAGAZINE
Enero 2008.- Científicos del Instituto J. Craig Venter filtraron
hace unos meses que a comienzos de este año anunciarían la
creación de un cromosoma enteramente artificial. No han dejado
transcurrir mucho tiempo. La revista 'Science', en su edición de
25 de enero de 2008, publica en detalle la síntesis química del
genoma completo de un microorganismo, la bacteria 'Mycoplasma
genitalium', obtenida por los científicos de Venter.

Un equipo dirigido por el Nobel de Medicina Hamilton Smith ha
logrado sintetizar los 582.970 pares de bases -nucleótidos- de los
que consta el genoma del 'Mycoplasma genitalium'. Este genoma
sintético, que han llamado M. genitalium JCV-1.0, contiene todos y
cada uno de los genes propios de la variedad de esta bacteria
conocida como M. genitalium G37 -considerada bacteria de
referencia-, excepto el gen MG408, que ha sido desactivado por un
antibiótico marcador con el fin de bloquear su patogenicidad. Este
genoma sintético fue marcado con tinta en algunos de sus segmentos
clave para su identificación.
El método seguido para «edificar» por completo el cromosoma a
partir de elementos químicos arrancó con la síntesis de cada uno
de los nucleótidos por métodos estandarizados. Con ellos, se
sintetizaron después fragmentos de ADN denominados cassettes, de
entre 5 y 7 kb (kilobases o miles de pares de bases), que luego
eran ensamblados por medio de oligonucleótidos en cassettes más
largos, de 24 kb, de 72 kb -equivalentes a un octavo del genoma- y
finalmente de 144 kb; es decir, 144.000 pares de bases, un cuarto
del genoma completo.
Los cuatro segmentos obtenidos fueron clonados por separado,
ensamblados sobre la célula de una bacteria del tipo Escherichia
coli. Identificados en cada paso del proceso por medio de los
marcadores de tinta, los cuatro cuartos del genoma debían ser
ensamblados ahora en un cromosoma completo.
La secuencia correcta
Para ello, fueron trasplantados sobre una célula de levadura
Saccharomyces cerevisiae, aislados y secuenciados. Su ensamblaje
se logró por un método conocido como recombinación por
transformación asociativa. Cuando los investigadores identificaron
en la levadura un cromosoma con la secuencia correcta, supieron
que habían logrado su objetivo: sintetizar por completo, a partir
de cassettes de ADN artificiales, el genoma de la Mycoplasma
genitalium. El cromosoma obtenido contiene toda la información
genética necesaria para vivir y replicarse, es decir,
reproducirse.
El equipo del Instituto Venter, en el trabajo publicado por
'Science', concluye que «el método descrito puede ser utilizado,
de forma general, para la construcción de largas moléculas de ADN
a partir de piezas sintetizadas por procesos químicos, así como
para la combinación de fragmentos de ADN natural y sintético».
De ex combatiente en Vietnam a visionario de la biología
sintética, tan empresario como científico, Craig Venter confesó
hace años que no le gustaría morir sin haber creado vida
artificial. Puede que no pretenda emular a un dios menor, sino
obtener microorganismos de alto rendimiento comercial, capaces,
por ejemplo, de generar biocombustibles, evacuar desechos tóxicos
o absorber el CO2 que tantos quebraderos de cabeza nos produce a
consecuencia del cambio climático. Sea como fuere, el nuevo paso
dado por sus brillantes investigadores acerca a la Ciencia unos
metros más allá en pos de la célula artificial, un objetivo que
aún nos costará, probablemente, una década. Mientras tanto, hemos
pasado de ser capaces de leer un código genético a escribirlo.
El equipo de Venter ha sintetizado la mayor cadena de ADN,
estructura básica de la vida, obtenida por el hombre. Dan Gibson,
autor principal del estudio, asegura que este paso «representa la
segunda de las tres etapas hacia la creación de vida artificial».
El Instituto Venter trabaja ya en la que puede ser la zancada
definitiva: la obtención de una célula artificial de bacteria
basada enteramente en el genoma sintético de la Mycoplasma
genitalium que acaban de fabricar. Más aún, sus hombres trabajan
en la creación de un «chasis» sobre el que construir
«prácticamente todo».
Mientras tanto, el debate ético está servido, en medio de un vacío
legal internacional. Las conciencias se van a remover a favor y en
contra. Pero la Ciencia no es un arma, sólo un instrumento.
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