PAISAJES Y BIODIVERSIDAD
CARMEN DE LOS MÁRTIRES, SANTUARIO ANFIBIO
Una ‘reserva ‘ biológica para sapos, gallipatos, ranas y
libélulas
Rampas de acceso en los estanques y los cuidados de jardineros y
biólogos recuperan un ecosistema perdido desde hace décadas
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S. CALLE * WASTE MAGAZINE

Una burbuja de aire aparece sobre la lámina de agua de la fuente
de la rosaleda, y bajo ella un rápido movimiento ondulante muestra
la presencia de un pequeño gallipato, un integrante de la familia
de los tritones que ha logrado establecerse en las aguas y tierras
del Carmen de los Mártires, un espacio que se ha convertido en un
verdadero santuario para especies animales que necesitan
ecosistemas acuáticos no contaminados y con recursos para
sobrevivir. A final del verano de 2016, los trabajos iniciados
hace varios años para la recuperación de especies que habían sido
habituales en la Alhambra y su entorno, han dado resultados
positivos.
Ahora, es posible llevarse gratas sorpresas al observar los
movimientos que se producen bajo las aguas de estanques, fuentes y
acequias del Carmen, donde el pasado invierno se reproducían los
sapos comunes, que como las ranas muestran durante el
estío, una etapa de su metamorfosis, cuando aún tienen cola y no
salen del agua, y los gallipatos comparten estanque con un sinfín
de larvas de libélulas, la mayoría de la especie Anax imperator,
la más grande de las que habitan en la península, que en fase
adulta vuelan sobre los nenúfares y ponen sus huevos en las hojas
y en el agua.
Es parte de la actividad que se desarrollada cada día en las siete
fuentes y estanques de los Mártires donde han trabajado
especialistas de la Asocicación Herpetológica Granadina, y en
particular el biólogo Juan Ramón Fernández Cardenete, en
colaboración con los jardineros y responsables de este espacio de
propiedad municipal.
Junto a los estanques, sobre todo en el que se conoce como el lago
de los patos, los visitantes pueden ver maderas que a modo de
rampa llegan desde el pretil hasta el interior del agua. Son
caminos de acceso y salida para los anfibios, que de otra forma no
podrían salir del agua en busca de alimento, y volver a ella
cuando lo necesitan. Para facilitar esa actividad, las maderas
están rayadas horizontalmente lo que evita que sean deslizantes e
imposibiliten el paso de sapos, ranas y gallipatos.
(...)
(...) Los jardineros del Carmen se preocupan de que junto a las
fuentes haya losetas, piedras o elementos que sirvan de rampa para
estos animales, y mantienen expeditas entradas en arquetas y bocas
de riego, que se convierten en refugios ocasionales para la fauna
anfibia, que parte del día, e incluso durante largas temporadas,
desarrollan costumbres terrestres, aunque siempre cerca del agua.
Hace unos años se iniciaron campañas para evitar la presencia de
peces, sobre todo carpines dorados, que son llevados por personas
que no los quieren tener en sus acuarios. Estos peces, catalogados
como especie invasora, desplazan a la fauna autóctona y degradan
la calidad del agua.
Gallipatos, sapos, ranas y libélulas, son feroces depredadores de
insectos, sobre todo larvas y adultos de mosquitos, lo que
demuestra la necesidad de recuperar los ecosistemas acuáticos en
espacios ajardinados. Para ello, se tiene un especial cuidado en
la plantación de flora acuática autóctona que pueda servir de
refugio y generar oxígeno en las cubetas.
Aguas verdes y oscuras son sinónimo de eutrofización, de
disminución de oxígeno, lo que conlleva la muerte de numerosas
especies y rompe la cadena trófica que aprovechan aves, reptiles y
mamíferos. Con las actuaciones de recuperación de ecosistemas para
los anfibios, los Mártires podría calificarse ya como reserva
biológica en el interior de la ciudad.