Biodiversidad
amenazada
La ciencia conoce sólo el 15% de las especies vivas
Se hace necesario implantar políticas de conservación de las
especies
Por Cristian Frers /WASTE MAGAZINE
En la actualidad, existe un motivo común de inquietud, es el hecho
que las actividades humanas han reducido la diversidad biológica a
escala mundial, nacional y regional y que esta tendencia no ha
mostrado signos de modificarse. Esto se manifiesta en la pérdida
de poblaciones de animales y vegetales, en la extinción y
agotamiento de los recursos y en la simplificación de ecosistemas
y comunidades.
Un problema frecuente es la falta de información básica sobre los
recursos de cada nación o región, muy pocas tienen inventarios o
estudios biológicos básicos y muchas carecen de un simple mapa
ambiental del área. La mayoría carecen de planes de gestión
específicos o adolecen de falta de medios económicos y personal
especializado, aparte de una escasa organización institucional. Es
por esto, se requieren estrategias adecuadas en materia de
planificación y manejo de recursos, que permitan por un lado
revertir la degradación de los ecosistemas y por el otro asegurar
el aporte que estos hacen al bienestar humano.
La extinción de especies vegetales y animales es uno de los
síntomas más preocupantes, ya que constituye un proceso
irreversible que nos priva para siempre de un material genético
único e irremplazable del que tal vez ni siquiera sepamos aún que
aplicaciones prácticas podrá tener en beneficio de la misma
humanidad que los destruye. Este tal vez sea el concepto más fácil
de comprender en el mundo materialista e interesado en que
habitualmente nos movemos, pero no es el único motivo que aconseja
la conservación de especies. Efectivamente ya tendría que
bastarnos el solo hecho de no alterar sustancialmente la delicada
trama que une a los seres vivos entre sí, y que nos recuerda que
cada especie ocupa un nicho ecológico peculiar que, con su
extinción, o bien queda vacante o es ocupado por otras especies
más ubicuas. Con lo cual se simplifican o desaparecen cadenas
alimenticias singulares, y como si esto fuera poco, el solo
derecho a coexistir en el planeta Tierra en las especies vegetales
y animales debería erigirse como el principal argumento para
evitar la extinción por todos los medios.
La preocupación no viene por el hecho de que desaparezca alguna
especie, sino porque se teme que estamos asistiendo a una masiva
extinción. Lo que preocupa, y muy seriamente, es la posibilidad de
provocar una catástrofe que arrastre a la propia especie humana.
Los organismos que han habitado la Tierra desde la aparición de la
vida hasta la actualidad han sido muy variados. Los seres vivos
han ido evolucionando continuamente, formándose nuevas especies a
la vez que otras van desapareciendo. Se calcula que sólo
sobreviven en la actualidad alrededor del 1% de las especies que
alguna vez han habitado el planeta.
Si calculamos la tasa de extinción de este momento, basándonos en
los números de especies por área, teniendo en cuenta la pérdida de
bosques tropicales (aproximadamente 1/3 en los últimos 40 años),
se extinguen 50.000 especies por año (sólo 7.000 de ellas
conocidas). Esto representa 10.000 veces la tasa natural de
extinción y significa un 5% del total de especies por década. De
mantenerse estos números, a fines del siglo XXI habrán
desaparecido dos tercios de las especies de la Tierra.
Es necesario tomar medidas y realizar acciones decisivas para
conservar y mantener los genes, las especies y los ecosistemas,
con miras a una gestión y utilización sostenible de los recursos
biológicos. El gobierno nacional, los gobiernos provinciales
y las municipalidades debían emprender un camino conjunto en
preocura de establecer metas que posibilitaran un mejor
conocimiento de la realidad biológica y el diseño de estrategias
adecuadas para que se pudieran utilizar en forma sostenida los
recursos. En este sentido, es importante implementar planes y
programas que desarrollaran la evaluación, el estudio y la
observación sistemática de la biodiversidad. Algunas de las
medidas a tener en cuenta, serían:
-Promocionar un desarrollo económico
ambientalmente adecuado, en base al uso sostenible de los
componentes de la biodiversidad, fomentando la participación del
sector privado y público para estos fines.
-Fortalecer la coordinación entre las partes
interesadas, así como el fomento a las normas y prácticas
comerciales que promuevan la utilización sostenible de la
diversidad biológica.
-Obtener recursos financieros y promoción de la
participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven
de la utilización de la diversidad biológica, incluyendo bienes y
servicios ambientales.
-Seleccionar y seguir proyectos referidos a:
identificación y valorización de los componentes de la
biodiversidad, rehabilitación y restauración de ecosistemas
degradados, entre otros.
-Asegurar que todo uso de especies y de
ecosistemas sea sustentable.
La Argentina como integrante de esta misma nave espacial, el
planeta Tierra, donde los hombres crean frontera y la naturaleza
se encarga de eliminarlas, no ha permanecido al margen del
problema de la extinción, que si bien no alcanzó características
catastróficas, se agudiza día a día. Falta la toma de una real
conciencia pública de la cuestión por parte de todos los sectores
para que realmente se pegue un giro brusco de timón que nos aleje
del peligro de perder en los próximos años los más significativos
exponentes de nuestra flora y fauna autóctona.
Por suerte, la inmensidad del país y las vastas extensiones que
cubren la mayor parte de sus ambientes naturales han permitido aún
salvaguardar en nuestros días la mayoría de nuestros exponentes
florísticos y faunísticos, aunque estamos lejos ya de aquella idea
de virginidad ambiental que imperaba hasta hace pocos años. Estos
recursos han sido aprovechados irracionalmente en los últimos 50
años, causando la pérdida de un alto porcentaje de sus
componentes. Lo más lamentable, es que se desconocen las
verdaderas potencialidades que los ecosistemas albergan en su
integridad.
Argentina presenta una diversidad natural y cultural extensa y
variada que debe conocerse y preservarse para estas generaciones y
las futuras. Se deben integrar en los procesos de desarrollo a
todos los sectores y actores sociales que estén involucrados, con
el fin de respetar la identidad cultural de cada región. La
utilización-conservante de los recursos biológicos y genéticos que
diferentes biomas contienen, desempeñará un papel primordial a la
hora de establecer las pautas de mejoramiento progresivo de las
condiciones socioeconómicas que nuestra población posee.
El principal beneficio de la biodiversidad no es el uso directo de
las especies, sino el funcionamiento equilibrado de los
ecosistemas. La provisión de agua potable, la regulación del
clima, el control de la erosión y de la desertización, la
fertilidad de los suelos, el reciclaje de nutrientes, el combate a
las plagas, el mantenimiento de los pastos, la renovación de la
pesca y el tratamiento de desechos, así como otros servicios
ambientales intangibles del tipo de prevención de desastres
naturales, las opciones para el ocio y el turismo o la propia
capacidad de la naturaleza para regenerarse, todos dependen de las
funciones del planeta, de mantener las funciones básicas de unos
ecosistemas que han encontrado su equilibrio a lo largo de los
siglos. Todos los niveles de biodiversidad están relacionados
entre sí. No es posible concentrarse en mejorar el rendimiento de
las cosechas sin tomar en cuenta la fertilidad del suelo, malezas,
plagas, patógenos y animales polinizadores. La tala de árboles, la
desecación de humedales, la fumigación en laderas, entre otros,
pueden significar impactos irreversibles sobre el ambiente y su
aprovechamiento. Conservar la biodiversidad significa saber
gestionar la naturaleza de una forma sostenible, para nosotros y
para las futuras generaciones.
La pérdida de biodiversidad, sus problemas
Se extinguen 50.000 especies por año (sólo 7.000 de ellas
conocidas). Esto representa 10.000 veces la tasa natural de
extinción y significa un 5% del total de especies por década
La palabra biodiversidad es una contracción de diversidad
biológica; se refiere por lo tanto a la variedad en el mundo
viviente. El término biodiversidad se aplica comúnmente a
describir la cantidad, la variedad y la variabilidad de los
organismos vivos. Este uso tan amplio abarca muchos parámetros
diferentes, y en este contexto biodiversidad es, en realidad, un
sinónimo de La Vida en la Tierra.
En los últimos 10.000 años la diversidad animal y vegetal que hoy
nos maravilla, fruto de una historia de miles de millones de años
de evolución en donde los seres vivos han conquistado medios tan
diferentes como los océanos y el aire; se han asentado en las
cálidas y húmedas franjas tropicales, y también en las frías y
áridas zonas polares; para resolver los retos de la locomoción, la
alimentación, la comunicación o la reproducción han desplegado una
apabullante variedad de soluciones.
Sin embargo esta exaltación
de vida está sufriendo un retroceso devastador debido a la
actividad humana. El ritmo de extinción de las especies se ha
acelerado drásticamente, calculándose que en la actualidad es por
los menos 400 veces mayor que el que existía antes de la aparición
del ser humano.
Si calculamos la tasa de extinción de este momento, basándonos en
los números de especies por área, teniendo en cuenta la pérdida de
bosques tropicales (aproximadamente 1/3 en los últimos 40 años),
se extinguen 50.000 especies por año (sólo 7.000 de ellas
conocidas). Esto representa 10.000 veces la tasa natural de
extinción y significa un 5% del total de especies por década. De
mantenerse estos números, a fines del siglo XXI habrán
desaparecido dos tercios de las especies de la Tierra.
La riqueza de la
biodiversidad y de los ecosistemas que son fuentes de vida para el
ser humano y las bases del desarrollo sostenible, se encuentran en
un grave peligro. La creciente desertificación a nivel global
conduce a la pérdida de la diversidad biológica. Últimamente han
desaparecido unas ochocientas especies y once mil están
amenazadas. Es fácil comprender que con esta pérdida incesante de
recursos está en riesgo la seguridad alimentaria. La pérdida de la
diversidad biológica con frecuencia reduce la productividad de los
ecosistemas, y de esta manera disminuye la posibilidad de obtener
diversos bienes de la naturaleza, y de la que el ser humano
constantemente se beneficia.
Las tres principales causas
de esta pérdida de biodiversidad son:
1) La destrucción de los hábitats naturales: Esta es una de las
principales causas de pérdida de biodiversidad en el mundo. Los
bosques tropicales, sin duda los principales almacenes de
biodiversidad del planeta, están desapareciendo a un ritmo
vertiginoso.
2) La fragmentación: Campos de cultivo, áreas urbanas, carreteras
y autopistas constituyen barreras infranqueables para numerosas
especies. Para estos seres vivos, su hábitat natural ha pasado de
ocupar extensas áreas ininterrumpidas a quedar dividido en
fragmentos aislados de menor extensión. Es el efecto conocido como
fragmentación de los hábitats, responsable de la extinción local
de numerosas especies. Cuando un cierto número de individuos de
una especie queda confinado en una pequeña porción de territorio,
el peligro de extinción es mucho mayor.
3) Los campos sin vida: La aparición de la moderna agricultura
industrial, basada en la especialización y el uso masivo de
fertilizantes y pesticidas produce una brusca disminución de
especies. En los países más intensamente explotados por estas
nuevas formas de agricultura industrial se ha acuñado el término
de desierto verde, para referirse a estos nuevos paisajes, muy
pobres en vida silvestre.
Debido a estas causas, el hombre esta enfrentando dos serios
problemas: la falta de conocimiento científico sobre la totalidad
de los seres vivos y la extinción masiva de especies. Estos
problemas están relacionados y cualquier solución de los mismos
debe basarse conjuntamente en generar nuevos conocimientos y
forjar una nueva relación con el mundo natural. La importancia de
la biodiversidad deber ser reconocida a nivel global y su
tratamiento debe figurar en las agendas gubernamentales y en los
programas educativos
Hasta ahora parece que el
ser humano se ha salido con la suya, como lo prueba el hecho de
que muchas especies se han extinguido ya causa de las actividades
humanas y la vida sigue su curso. Sin embargo no sabemos lo que
nos hará falta por la perdida de especies. Algunos ecologistas
comparan la disminución de la biodiversidad con un vuelo en un
avión al que le quitamos poco a poco los remaches. Cuantos
remaches podemos quitar?..... Aun parece que no ha pasado nada por
la perdida de especies, pero sin duda el mundo es menos hermoso y
mas monótono sin ellas. Posiblemente aun no hemos detectado la
magnitud del daño que hemos causado.
En la Conferencia
Internacional sobre Biodiversidad que se llevo a cabo en París,
Francia, los científicos coincidieron en alertar al mundo sobre el
peligro de la pérdida de biodiversidad. Al tratar las
posibilidades económicas para los países que son depositarios de
riqueza en biodiversidad, se insiste en el establecimiento de
reglas claras sobre el uso de patentes y la propiedad intelectual
en el campo de la genética y de la biotecnología.
Todas las presentaciones de
los especialistas que participaron en París, se alejaron del
enfoque fundamentalista de conservación sin intervención humana.
No se puede concebir la ecuación del desarrollo sustentable sin el
factor humano. Es preciso entender que proteger la biodiversidad
es sinónimo de combatir la pobreza en el mundo. El desarrollo
sustentable continúa siendo el gran desafío para alcanzar un
equilibrio entre desarrollo y conservación.
El hombre, en todas las épocas, ha tenido necesidad de cambio y al
mismo tiempo, miedo al cambio. Esta contradicción es manifiesta en
la civilización industrial que preconizó la utilización despiadada
del medio natural, y que ahora muestra una inquietud creciente
ante la pérdida de la diversidad biológica.
El difícil imaginar un
desarrollo social como el actual sin afectar el medio natural, y
de éste el elemento más frágil es la diversidad biológica. Sin
embargo, si en la época postindustrial las sociedades humanas
quieren ser dueñas de su destino, deberán poder regular su
actividad y crecimiento, obtener los satisfactores que necesitan
sin deteriorar el legado más importante de la evolución biológica:
la biodiversidad
La extinción de especies
vegetales y animales es uno de los síntomas más preocupantes del
deterioro ambiental en el mundo, ya que constituye un proceso
irreversible que nos priva para siempre de un material genético
único e irremplazable del que tal vez ni siquiera sepamos aún que
aplicaciones prácticas podrá tener en beneficio de la misma
humanidad que los destruye. Este tal vez sea el concepto más fácil
de comprender en el mundo materialista e interesado en que
habitualmente nos movemos, pero no es el único motivo que aconseja
la conservación de especies. Efectivamente ya tendría que
bastarnos el solo hecho de no alterar sustancialmente la delicada
trama que une a los seres vivos entre sí, y que nos recuerda que
cada especie ocupa un nicho ecológico peculiar que, con su
extinción, o bien queda vacante o es ocupado por otras especies
más ubicuas. Con lo cual se simplifican o desaparecen cadenas
alimenticias singulares, y como si esto fuera poco, el solo
derecho a coexistir en el planeta Tierra en las especies vegetales
y animales debería erigirse como el principal argumento para
evitar la extinción por todos los medios.
Cristian Frers - Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico
Superior en Comunicación Social
TEMAS RELACIONADOS
Una serie de reportajes para mostrar la riqueza natural
que nos rodea, sus ecosistemas y a sus singulares
habitantes.
Granada y las tierras del sureste de Andalucía poseen la
mayor diversidad biológica de Europa, parajes únicos para
vivir en tiempos de estío