Tamaño máximo 8,5 mm
Hábitat
Pastizales y taludes de vegetación de porte bajo almohadillado,
expuesta a fuertes vientos, alta insolación. Sobre sustratos
silíceos, con filones de cuarzo.Comparte territorio con otras
especies de mariposas catalogadas como amenazadas
Polyommatus
golgus,
Parnassius apollo
subsp nevadensis y
Aricia
morronensis.
Altitud: Entre 2.400 y 3.000 metros
Distribución: Endemismo de Sierra Nevada (Granada y Almería) Es
una de las especies de distribución más localizada de Europa
Generaciones: una única generación que vuela entre Junio y julio
Observaciones: Las larvas de la especie se alimentan
exclusivamente de las hojas y flores de
Androsace vitaliana subsp nevadensis.
Lepidópteros amenazados en Andalucía
Libro Rojo de los Invertebrados de Andalucía
Categoría de amenaza En Peligro
Incluida en el Atlas de Invertebrados Amenazados de España

Reportaje publicado en IDEAL
el 7 de junlio de 2012
Agriades zullichi
Testigo del cambio climático
Una mariposa en peligro de
extinción, exclusiva de Sierra Nevada, se convierte en
bioindicador de la evolución de las temperaturas en el
continente europeo
Se le conoce como la mariposa de Puerto Lobo y es tan escasa y
delicada que registra cualquier alteración de su hábitat y del
clima
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y MERCHE S.
CALLE * WASTE MAGAZINE
Cada vez hay que subir más alto para encontrarla. Un lepidóptero
endémico de Sierra Nevada, Agriades zullichi, es el objetivo de
estudio de científicos y técnicos ambientales que intentan
determinar la evolución futura del clima en el continente europeo
y, por extensión, en el resto del planeta. Esta pequeña mariposa
de alrededor de dos centímetros de envergadura se ha convertido en
un bioindicador perfecto del cambio climático, un testigo directo
de lo que ocurre en áreas muy específicas y que acusan de forma
especial cualquier modificación en las condiciones meteorológicas
y ambientales. Este licénido (la familia en la que se engloban las
pequeñas mariposas de colores azulados con puntos negros y blancos
que vemos en prados y montañas) está catalogado como en peligro de
extinción, y se da la circunstancia de que vive asociado, tanto en
la fase larvaria como en la de adulto, con una planta también
exclusiva de este macizo montañoso, a la que se conoce como
Gregoria de Sierra Nevada, Androsace vitaliana subespecie
nevadensis, y que también está en peligro de extinción.
Foto: José Miguel Barea-Azcón


Androsace viteliana ssp.
nevadensis (foto: J. E. Gómez) y la oruga de Agriades zullichi
(foto J. M. Barea-Azcón)
«Este binomio endémico entre la mariposa y la planta implica que
lo que afecta a una repercute en la otra», dice José Miguel Barea,
especialista en lepidópteros y técnico ambiental de la Agencia de
Medio Ambiente y Agua de la Junta de Andalucía, que señala que el
mayor problema de estas dos especies «es el cambio climático, ya
que hay que tener en cuenta que viven en territorios situados por
encima de 2.500 metros y llegan a superar los 3.000, lo que
significa que cualquier subida, leve o moderada, de las
temperaturas, podría llevar a la desaparición local de poblaciones
de estas especies, una u otra, ya que la desaparición de la planta
puede llevar consigo la de la mariposa».
La forma en la que estas y otras especies se comportan ante las
modificaciones de las temperaturas es lo que estudian desde el
Observatorio de Sierra Nevada, donde ya se han detectado cambios
de comportamiento y como las especies animales, y también
vegetales, ascienden a cotas más altas en busca de temperaturas
más frías y un hábitat donde desarrollarse, porque donde antes
estaban, para ellas, hace demasiado calor, pero cuando llegan a
las cumbres ya no se puede subir más.
Agriades zullichi, debido a su total dependencia de la
planta de la que se alimenta, es una especie con un marcado
carácter sedentario y con muy poca posibilidad de dispersión, lo
que la convierte en muy sensible a las situaciones de pérdida o
deteriro de sus hábitats
Búsqueda
El día tres de julio, José Miguel Barea y el conservador del
Espacio Natural de Sierra Nevada, Ignacio Henares, (también
especialista en mariposas) intentaban localizar ejemplares
de
Agriades zullichi en una de las zonas donde
habitualmente vive este lepidóptero, a 2.800 metros de altitud.
Comprobaron que el número de ejemplares era mucho menor que en
ocasiones anteriores (casi inexistentes) y que la planta se
encontraba más deteriorada por el calor que años atrás, lo que sin
duda afecta a la situación de la mariposa. «Este es un signo claro
de cómo la evolución del clima afecta a la viabilidad de las
especies», dice Ignacio Henares, que recuerda que a pesar de que
hubo precipitaciones de nieve hace muy poco tiempo, en abril y
mayo, la ola de calor de junio ha sido tremenda y las temperaturas
han subido de forma demasiado rápida en Sierra Nevada.
Cambio de usos
Los datos aportados por los investigadores son fundamentales para
establecer cuál debe ser la gestión para la protección y mejora de
los ecosistemas. «Es la información necesaria para que en los
espacios naturales protegidos sepamos qué podemos hacer para
reducir la vulnerabilidad de estas especies y evitar el deterioro
de sus hábitats», dice Ignacio Henares, que recuerda que el macizo
de Sierra Nevada está considerado como el mejor territorio europeo
para el estudio de la evolución del clima, «si a eso le añadimos
la presencia de numerosos lepidópteros, muchos de ellos endémicos,
que acusa de forma especial las alteraciones en el clima, estamos
en el mejor escenario posible para estudiar el cambio climático».
Según el conservador del Espacio Natural de Sierra Nevada, todo lo
que ocurre a escala de miles de kilómetros cuadrados en relación
con el cambio climático en el continente europeo, en Sierra Nevada
se produce en una escala de cientos de metros. «Todo lo que ocurre
en el gran continente, ocurre igual en el pequeño que es el macizo
granadino», dice Ignacio Henares, que apunta que al mismo tiempo
que algunas especies ascienden en busca de cotas más altas, por
abajo, aparecen otras que antes no estaban dentro del territorio
montañoso. Huyen de las altas temperaturas y buscan ecosistemas
más frescos.
Censos semanales de mayo a septiembre
No solo la mariposa de Puerto Lobo se ha convertido en un elemento
clave para estudiar la evolución del cambio climático, según Barea
«estamos haciendo un seguimiento de toda la comunidad de
lepidópteros diurnos de Sierra Nevada, con censos en un total de
nueve recorridos que se realizan semanalmente desde mayo a
septiembre, que es la época en la que hay presencia de mariposas
en Sierra Nevada. Los datos de estos censos son fundamentales para
conocer la evolución de las poblaciones y cómo les afectan los
cambios en las temperaturas y las alteraciones del medio», un
trabajo que se realiza en colaboración directa con los científicos
del Observatorio del Cambio Global.
Son recorridos de 2,5 kilómetros de longitud que se dividen en
tramos de 250 metros. Los observadores contabilizan los ejemplares
que se ven en un espacio de cinco metros a la redonda desde donde
ellos se encuentran. En el caso de que sean especies que no se
puedan determinar solo con verlas, se capturan para identificarlas
y después se liberan.
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